06/09/2010 - Causa Caballero. Juicio oral-Día 25
“Manader mandaba más que el jefe de la Brigada”
Lo declaró el policía jubilado Fortunato Caballero. Trabajó unos tres meses en Investigaciones, hasta que el imputado lo hizo trasladar. El presidente del TOF ordenó no hablar de subversivos, sino de detenidos por razones políticas o presos políticos.

El informe del colega Marcos Salomón, señala que como ya sucedió en ediciones anteriores, el mayor problema en la reanudación del juicio oral y público por la Causa Caballero - tras siete días de descanso - fue la falta de testigos: de los siete convocados, sólo dos se presentaron este lunes, y uno se descompensó en la entrada del Tribunal Oral Federal (TOF), por lo quedó excusado de declarar.

El testigo de la defensa, Alfonso, llegó hasta la mesa de entradas, presentó su documento y se descompensó. El hombre, que padece cáncer, fue trasladado para su internación al Sanatorio Chaco.
Otros cinco, entre los muertos y los que no se presentaron, dejaron a Fotunato Caballero como el único testigo del día. Policía jubilado, prestaba servicio en la Comsaría 2ª de Resistencia, hasta que fue trasladado por unos tres meses de 1976 a la Brigada de Investigaciones, con la función de chofer. A pesar de lo escueto y olvidadizo, aportó el textual de la mañana: “(el imputado Gabino) Manader mandaba más que el jefe de la Brigada de Investigaciones”.

Basta de subversivo.
Cada vez que el abogado defensor Juan Manuel Costilla trataba de diferenciar entre los presos políticos y los denominados “comunes” o “sociales” en el ámbito de la Brigada de Investigaciones, hablaba de “subversivos”.
Entonces, políticamente correcto, el presidente del TOF, Víctor Alonso, lo llamó al orden: “No use el término subversivo”, le recriminó, a lo que Costilla, justificó: “Es para ubicarlo al testigo, tal como se lo mencionaba en esa época”, ni más ni menos que la dictadura cívico-militar.
“Esa época (la dictadura cívico militar) ya pasó, ahora estamos en otra época, en democracia y estamos juzgando crímenes de lesa humanidad, por lo que le pido que los llame detenidos por razones políticas o presos políticos”, señaló Alonso, para que la audiencia continúe y finalice en poco menos de 40 minutos.

Conocidos.
De los imputados, Fortunato Caballero conocía a la mitad: Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, José Marín (alias “Cabo Sotelo”), Ramón Andrés Gandola, Humberto Lucio Caballero y Enzo Breard, todos actuaron en el ámbito de la Brigada de Investigaciones, donde el chofer manejaba un Ford Taunus color crema.
En cambio, no sabía quiénes eran: Ramón Meza, Oscar Galarza, Rubén Roldán y Francisco Álvarez (todos formaron parte de la guardia dura en la alcaidía policial), tampoco conocía a los militares José Tadeo, Luis Bettolli y Luis Alberto Patetta.
Durante su paso por la Brigada de Investigaciones, el testigo señaló que generalmente salía a patrullar la ciudad, bajo las órdenes del comisario inspector Yedros. En sede policial “estaba en el playón (por su condición de chofer) o en la guardia, en la parte delantera del edificio”.

Área restringida.
Admitió que existía un Área Restringida, que quedaba al fondo del edificio de Marcelo T. de Alvear (hoy Casa por la Memoria). “Allí sólo entraban” Manader, Rodríguez Valiente, Marín, Gandola, Caballero y Breard, que son a los imputados que conoce. También recuerda haber visto militares en el lugar.
Fortunato aseguró que no se acercaba a esa Área Restringida: “No era una orden por escrito, era estricta”. Sí vio a presos políticos en el lugar, pero, como miembro de la fuerza, no vio, escuchó, sintió ni percibió que sucedía algo en ese centro clandestino de detención. Ni siquiera participó de un operativo. Sólo patrullaba la ciudad.

Poca vida.
Fortunato duró sólo tres meses en la Brigada porque se cruzó en el camino de Manader: “Era autoritario”. Así de gráfica y contundente fue la descripción sobre el imputado, que desde la segunda fila, permanecía imperturbable con una especie de semi sonrisa dibujada.
La situación por la que el testigo tuvo problemas con Manader fue la siguiente: “Me mandaron a buscarlo unas tres veces, por la mañana, tocaba el timbre, pero volvía solo. La última vez fui con el comisario inspector Yedro”, contó.
Fue en ese viaje que Fortunato discutió con Manader y terminó fuera del automóvil. Yedro puso orden. “Manader me amenazó con el traslado y me trasladaron”, relató, a pesar de que el imputado sólo era cabo en ese momento y el testigo estaba a la orden de Yedro que era comisario inspector.
Es que “Manader mandaba más que el jefe de la Brigada de Investigaciones” (en ese momento Carlos Thomas) afirmó. De esta manera, un testigo de la defensa, miembro de la fuerza policial, corrobora lo que varios ex presos políticos declararon: no existía la cadena de mandos en territorio de la Patota.

Sin que diese para más, los jueces levantaron la audiencia, que había comenzado con más de una hora de retraso. El panorama para este martes no es mejor: algunos de los testigos citados están muertos, otros no declararían por estar imputados en lo que se denomina el “juicio residual” (o “Causa Caballero 2” para simplificarlo).