15/06/2010 - Causa Caballero - Juicio oral – día 10
El día de los inocentes
Pasaron ayer, por el banquillo de los acusados, los 11 imputados restantes. Trataron de mostrar contradicciones en el proceso y negaron cualquier vinculación con los hechos y las víctimas. Para la próxima audiencia, del 28, serán citados siete testigos.

En menos de cuatro horas, con un breve cuarto intermedio incluido, finalizó ayer la indagatoria a todos los imputados en la Causa Caballero, acusados de cometer “tormentos agravados”, que, en realidad, había comenzado el lunes con Gabino Manader.

La indagatoria comenzó con el ex policía con mayor número de hechos (25 en el caso de Manader) para ir descendiendo progresivamente. El comienzo de la audiencia fue el momento de mayor tensión de la décima jornada, tras la que vendrá un receso de casi dos semanas.

En este caso, los imputados cambiaron de lugar, tal como lo hacen permanentemente los militares en el juicio por la Masacre en Margarita Belén. Para el anecdotario: mientras la defensa estaba completa al momento de comenzar la audiencia, querella y buena parte de la Fiscalía llegó raudamente tarde a la sala.

LA FIRMA
José Francisco Rodríguez Valiente (15 hechos) fue el primero en pasar por el banquillo de los acusados. Pidió declarar y aceptó preguntas de la querella y de los fiscales. Se mostró conocedor del expediente, al punto de pedir que se lean fojas clave, que daban pie a su argumentación de inocencia.

Respondió uno por uno a sus acusadores, muchos de los que comenzarán a declarar en la próxima audiencia. Dijo desconocer lo que sucedía en los calabazos y le restó importancia a la existencia de un área restringida: “No existió. Era un cartelito chiquito en el Departamento de Informaciones”. Mostró total desconocimiento de las dependencias de los edificios, al punto que contó: “Veía a los chicas (presas políticas) tomar sol en invierno”…

Rodríguez Valiente recordó que su función “se limitó a ser sumariante”, atacó la instrucción previa al juicio, y en función de ello protestó por estar detenido “injustamente”. También mostró contradicciones en las declaraciones de algunos testigos, comenzando con Mirta Clara: “Yo no estuve en el allanamiento de su casa, porque estaba en otro procedimiento en Colonia Elisa con Roberto Mazzoni.

Al momento de las preguntas, los fiscales Horacio Rodríguez, Carlos Martín Amad, Germán Weins Pinto y Ferrini apuntaban a mostrar contradicciones y errores en la declaración del imputado.
Con el querellante Mario Bosch hubo un momento de tensión. El abogado iba preguntando por algunos presos políticos y desaparecidos (algunos de ellos víctimas en la Masacre) hasta que en un momento, Rodríguez Valiente le señaló: “Usted sabe mejor que yo lo que pasó…”. Rápido, la réplica: “No creo, usted seguro que sabe mejor que yo”.

De inmediato, intervino el juez Víctor Alonso –como siempre de gesto adusto-: “Limítese a contestar las preguntas y fije la vista al Tribunal”. Luego, lentamente, Bosch lo llevó al ex policía a admitir que había firmado un acta policial sin saber dónde había sido el allanamiento por lo que el abogado puso en duda que el día del allanamiento a la casa de Mirta Clara, Rodríguez Valiente haya estado en Colonia Elisa.

-Pero yo estuve ahí, afirmó con confianza el ex policía.
-Y yo por qué le debo creer si antes dijo que firmó un acta sin saber dónde fue el allanamiento, retrucó irónicamente el querellante.

Tras casi una hora, terminó la declaración de Rodríguez Valiente.

ABSTENCIONES
Tercero, Humberto Lucio Caballero (14 hechos), un poco sordo, se limitó a contradecir la fecha de allanamiento de la casa de Mirta Clara (5 de octubre, contra la postura del ex policía de que fue el 9 de ese mes).

Luego, vino el turno de José Marín (alias “Cabo Sotelo” aunque él negó tenar mote alguno). Cuando se le preguntó si sabía leer y escribir, respondió: “Y, más o menos”. De inmediato, se abstuvo de declarar, pero en todo momento tuvo la vista extraviada, siempre apuntando al piso, a sus costados, nunca la mirada fija en el Tribunal.

Ésta particularidad, también llamó la atención de la jueza Lucrecia Rojas, quien le preguntó si tenía algún tipo de problema de salud (ocular, auditivo), pero nada. El imputado goza de buena salud.
A su turno, Ramón Esteban Meza (usa bastón por un problema motriz), sólo señaló que nunca había sido indagado por el caso Didieu.

A su turno, el ex militar Luis Alberto Petetta, declaró que en 2003 perdió su trabajo como seguridad privada de la Universidad Católica Argentina cuando lo acusaron por la Masacre de Margarita Belén y que vive del salario de su mujer.

Advirtió que durante este proceso se anticipará la estrategia de su defensa y que los testigos en futuras causas en su contra (se viene la continuación de estos juicios, algo así como Causa Caballero II y posiblemente una tercera) sabrán con antelación qué declarar, por lo que objetó su garantía de defensa –sin aceptar preguntas-.

“NO ESTABA EN ESO”
Ramón Breard basó su declaración –con respuestas incluidas a fiscales y querella- en que su función dentro de la Brigada de Investigaciones se limitaba a Robo y Hurto: “Yo me dedicaba a otra cosa, no estaba en eso”, graficó.

Por dedicarse a investigar y combatir robos y hurtos, dijo que siempre estaba en la calle y que no ingresaba a la Brigada de Investigaciones más allá de su dependencia, porque “no soy curioso”, contestó. También recordó que estuvo internado en el Sanatorio Frangiolli donde lo atendió Eduardo Gómez Lestani, un ex preso político.

Negó que la Brigada haya sido un centro clandestino de detención porque “había presos políticos y se publicaba en los diarios quiénes estaban presos”. También desmintió haber hecho la escuela primaria con la hermana de Chachi Quintana: “Yo hice la escuela en General Pinedo”, indicó. Para finalizar, intervino su abogado, Pedro Mañanes para reforzar algunas cuestiones de la defensa.

SIN PENSIÓN
Otro que se limitó a decir su speach José Tadeo Luis Bettolli. El militar contó que vive de su jubilación como retirado militar, ya que en 2008 le quitaron su pensión por veterano de Malvinas, por ser “condenado con prisión preventiva”.

“Pese al esfuerzo no entiendo los detalles de lo que se me acusa. Niego todos los hechos y me declaro inocente”, finalizó su declaración, con signos de aprobación de familiares que lo seguían desde las butacas.

Simplemente, se abstuvieron de declarar Francisco Álvarez, Rubén Roldán, Oscar Galarza y Ramón Gandola. A la salida, se anticipó que en la undécima jornada habrá una audiencia maratónica.


Audiencia con siete testigos
Para la próxima audiencia, que se realizará el 28, serán citados siete testigos (para en la duodécima jornada llamar a otros ocho), según el calendario anunciado por el Tribunal Oral Federal.
Serán convocados como testigos: Hugo Barúa, José Luis Valenzuela, Rubén Darío Vassel, Ricardo Alejandro Vassel, Néstor Silvio Navarro y Carlos Dante Peino.

Listas de Inteligencia
Por Secretaría se leyó ayer una serie de pruebas y documentales remitidas al Tribunal Oral Federal, pedidas por algunas de las partes par ser usadas durante el juicio oral y público por la Causa Caballero.
El dato que más llamó la atención es que en poder del Tribunal obra el listado de miembros militares y civiles del Área de Inteligencia 124, que operaba justamente en este territorio. A pesar del pedido del fiscal Germán Wiens Pinto, el presidente del Tribunal, Víctor Alonso, anticipó que, por ahora, esa nómina permanecerá reservada en la Secretaría.