2010: odisea en Argentina
Con una veintena de juicios por crímenes de lesa humanidad desarrollándose o esperando su turno, éste es un año judicialmente intenso. La visión de Jorge Auat, a cargo de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de Causas por Violación a los Derechos Humanos.

En el calendario patrio, 2010 será recordado como el año del Bicentenario de la Revolución de Mayo. En el calendario mediático, que fue el año del primer mundial de fútbol realizado en África. En el calendario de la dignidad, será recordado como el año de los 20 juicios orales y públicos por delitos de lesa humanidad.
A saber: cinco en Capital Federal, tres en Buenos Aires, tres en Santa Fe y dos en Chaco. En otras provincias, como Mendoza y Santiago del Estero, los procesos están varados. Del otro lado del Atlántico, en Italia, se realiza un juicio en ausencia.
Para tratar de tener un mapa de los juicios, la Procuración General de la Nación armó la Unidad de Coordinación y Seguimiento de Causas por Violación a los Derechos Humanos, a cargo del fiscal general Jorge Auat.
Desde ese lugar, Auat representa al Ministerio Público Fiscal en el juicio oral y público por la Masacre de Margarita Belén, causa que conoce de cerca, por ser el primer fiscal de la Justicia Federal chaqueña en requerir contra policías, militares, civiles y funcionarios judiciales vinculados a la última dictadura cívico-militar.
De los juicios en el país y de la Masacre de Margarita Belén habló durante una entrevista en el programa Colectivo Cultural, del Instituto de Cultura del Chaco, transmitido por Radio Nacional, Resistencia.
MIRADA CRÍTICA
-¿Visto así, 20 juicios parecen un número exagerado no…?
-El mundo mira a Argentina y de manera expectante. Nosotros no tenemos una mirada en números sobre los juicios, que dicho así: 20 juicios parece auspicioso, y en verdad lo es en algún modo, pero desde la Unidad tenemos una mirada más crítica sobre lo que falta por hacer. Vemos el vaso medio vacío. El hecho que se haga un gran juicio de la ESMA sin dudas es trascendente para la Justicia Argentina, pero si tengo un conflicto no resuelto, por ejemplo, en Santiago del Estero, es ahí donde tengo que posar mi mirada. Peor aún, hay lugares donde no se hicieron juicio.
-Por ejemplo Mendoza
-Mendoza es un ejemplo muy paradigmático. A la Unidad, en general, le cuesta mucho trabajo este juicio, y en mi caso en particular, fui denunciado por camaristas mendocinos por algunas declaraciones que hice, pero no tuve una actitud belicosa, lo único que hice fue describir la realidad, ahora bien, si a ellos la realidad les molesta, es un problema de ellos, no mío. Un dato curioso es que a mi me denunciaron jueces que están siendo investigados por su participación como parte de la estructura judicial durante la última dictadura.
CONEXIDAD
-¿Entonces, cuál es la estrategia de la Unidad de Seguimiento, su función, en definitiva?
-Vamos a las provincias con un plan de trabajo para fijar una estrategia de investigación. En ese escenario, la cuestión se complica. En parte, seguramente la Justicia tiene la culpa y también, en algunos casos, el Ministerio Público Fiscal tiene algunos fiscales que no trazaron una estrategia de investigación. En Chaco tuvimos un problema muy serio: dos fiscales (el fallecido Carlos Flores Leyes y el jubilado Roberto Mazzoni) estaban vinculados a las causas (por delitos de lesa humanidad: Causa Caballero y Masacre de Margarita Belén).
-¿Y cómo se sale de esa encrucijada?
-La respuesta está en el mismo Código Procesal Penal. Pero, cuando una herramienta es mal utilizada sólo contribuye a los intereses espurios, a intentos de perpetuar la impunidad. Por eso, no alentamos hacer investigaciones aisladas por un caso, por un imputado, cuando podemos hacer una conexión desde lo objetivo y lo subjetivo. Por eso recomendamos este camino, trabajar en la conexidad, que tiene un montón de ventajas adicionales: simplifica la investigación, la exposición de los testigos se potencia cuando deben pasar por un montón de audiencias, pero de esta manera se minimizan los riesgos, además refleja con mayor exactitud lo que pasó. Ojo, no me parece mal que se haga un juicio por una víctima y por un imputado, no me parece mal, sólo digo que no alcanza a reflejar todo lo ocurrido.
-¿Cómo es esto?
-El caso Tucumán, que fue epicentro de la represión, teníamos un juicio por una víctima que era Vargas Ainase, pero esto no fue lo único que sucedió en Tucumán. Si bien calmaba algunas expectativas en cuanto a los procesos en trámite y era un hito como fin de la impunidad, nosotros pretendíamos algo más. Lo mismo en Córdoba, durante mucho tiempo nosotros bregamos para que se haga un solo juicio por La Perla y se lo planteamos a la jueza Grazón de Lazcano: Pero si esto se puede concentrar, hagamos un gran juicio. En este y en otros casos, no es un gran problema desde el punto de vista técnico. Hay que tener la voluntad de hacerlo, por qué no hay voluntad, ese es otro tema…
-Algo sobre la Masacre de Margarita Belén, el miércoles comienzan las primeras testimoniales: ¿El clima tenso de las primeras cuatro jornadas se va a potenciar?
-Alguna vez un jurista describió esto como un escenario agonal. Y creo que es así. Lo que me tranquiliza, es que vi un escenario bastante sólido. Es cierto que hubo tensión, pero el Tribunal se mantuvo tranquilo y supo desarrollar las audiencias.
Esto tranquiliza. También considero que el escenario va a seguir siendo agonal hasta el día de los alegatos, con cada parte (defensa, querella, fiscalía) cumpliendo su rol. No olvidemos que es una confrontación, esto está claro. Y como es un contradictorio, y ese encuentro entre ambas partes seguramente va a generar chispazos. Alguna vez algún autor definió a esto como que el escenario agonal era como una lucha de espadas y la chispa que produce es la verdad.
Por Marcos Salomón