Ayer declararon cinco ex detenidos
Causa Caballero: testigo relató haber quedado inconciente tras varias sesiones de tortura
13/07/2010 - Se trata de Mario Mendoza, quien comentó que en la Alcaidía el régimen carcelario se recrudeció cuando se produjo el golpe de estado de 1976. Había requisas con golpes de todo tipo, lo que le valió que sea operado en el hospital Perrando, ya que perdía mucha sangre por el ano. Le extirparon la mitad del estómago y por una transfusión de sangre que se le práctico fue contagiado por el mal de Chagas, enfermedad que aún padece.

Norberto Mario Mendoza declaró ayer como testigo en la Causa Caballero, donde se investigan delitos de lesa humanidad cometidos en la Brigada de Investigaciones y la Alcaidía de Resistencia, por la cual están implicados ex policías y ex militares.
Detenido el nueve de septiembre de 1975 en la calle Arbo y Blanco 1040 de Resistencia a manos de varias personas, entre las que pudo identificar a los oficiales Thomas y Cardozo, quienes lo condujeron a un camión y luego trasladado en un auto blanco hasta la Brigada de iInvestigaciones, lugar donde sufrió todo tipo de golpes, torturas y vejámenes. De hecho una vez allí, en una oportunidad, luego de que lo llevaron a una sesión de torturas donde se le aplicó picana eléctrica, (recordó un sonido de chicharra), perdió el conocimiento y cuando despertó se dio cuenta de que estaba en un calabozo. Esta aberrante situación se repetía durante varias noches, violencia que lo dejó “bastante deteriorado”.
De la Brigada de Investigaciones recordó que actuaron Rodríguez Valiente, aunque quien manejaba la picana era Yedro, que además lo conocía de su barrio. También remarcó la complicidad de la Justicia durante aquella época porque vio a personal del Juzgado presenciar los interrogatorios de sus torturadores.
Hubo en una oportunidad una manifestación de estudiantes pidiendo la libertad de los detenidos políticos que se dirigió hasta la Cámara de Diputados para que los legisladores tomaran cartas en el asunto, siendo que aún se encontraban en democracia, pero la respuesta de los funcionarios fue la visita de un secretario del parlamento chaqueño, que no tuvo mucho efecto.
Luego de estar incomunicados en la Brigada, varios detenidos fueron enviados a Gendarmería, donde a Mendoza se le tomó declaración en presencia de Flores Leyes, secretario del juez de turno, momento en que se le advirtió que si no ratificaban lo mismo que dijo en Investigaciones, volverían allí, donde nuevamente volverían las torturas.
Recién estando en la Alcaidía de Resistencia logró ratificar en una declaración acerca de los apremios a los que fue sometido.
“La justicia que estaba también era el proceso”, afirmó ayer ante el Tribunal en relación a que en 1978 fue condenado a 12 años de prisión, de la cual salió recién en 1984 por la ley del 2 por 1.
Pero en su relato, el ex detenido político que en aquel entonces militaba en la Juventud Peronista, comentó que en la Alcaidía el régimen carcelario se recrudeció cuando se produjo el golpe de estado de 1976. Allí, las requisas se realizaban con golpes de todo tipo, lo que le valió que sea operado en ese año en el hospital Perrando, ya que perdía mucha sangre por el ano. Esta internación no solamente le significó que se le extirpe la mitad del estómago, sino que por una transfusión de sangre se contagió de mal de Chagas, enfermedad que hoy en día aun la padece. No obstante, remarcó que “el juzgado jamás tomó nota sobre esto”, en declaraciones posteriores.
Tal era el maltrato que allí recibían los detenidos que Mendoza dio a conocer que durante los momentos en que eran golpeados, se hacía presente un médico para constatar que a los policías “no se les vaya la mano” y terminen matando a las víctimas.
De hecho, el encierro era total en la Alcaidía, a tal punto que cuando fue trasladado hasta la U7, “la luz del sol me hacía mal, por estar cuatro años en la oscuridad”. Llegó a pesar 47 kilos.
Régimen de aniquilamiento
El segundo en prestar declaración ayer fue Juan Eduardo Lescak, detenido en Formosa el 19 de noviembre de 1975 en un allanamiento que se produjo en su casa, durante un “operativo militar inusual” porque observó que quienes lo llevaron a cabo contaban con un “armamento desproporcionado” a la situación. El mismo estuvo a cargo del teniente primero José Bétolli, uno de los acusados en el juicio, quien mostró una orden de allanamiento, firmado por el jefe del área 234, y no por un juez, y que además establecía que él, (Lescak) lo autorizaba.
Antes de que se lo lleven detenido se requisó su biblioteca, la cual fue secuestrada, junto con una máquina de escribir y otros elementos.
El testigo comentó que en la oportunidad, Bétolli descolgó una cruz de alambre de púa que simbolizaba “el sufrimiento desde otro punto de vista”, y la arrojó afirmándole que él no era cristiano y no tenía porqué poseer un símbolo así en su casa.
Fue llevado, junto con otras personas entre las que se encontraba un cura e integrantes de las Ligas Agrarias hasta la comisaría de Villafañe en Formosa y de ahí hasta el Regimiento de Infantería de Montes 29 y luego a Gendarmería.
El 23 de marzo de 1976, un día antes del golpe, fue trasladado hasta la cárcel de Chaco, donde al día siguiente el régimen se endureció aun más y con la presencia incluso del Ejército, por lo que manifestó que se produjo una “asociación ilícita” entre las fuerzas.
Lescak afirmó que la función central de la detención era la tortura porque se buscaba quebrar ideológicamente a las personas, algo que denominó “régimen de aniquilamiento”.
A esto le sumó que adentro también tomaba participación el Ejército, y del mismo, el servicio de inteligencia, a cargo del mismo Bétolli.
Una de las anécdotas más aberrante de su relato fue que en una oportunidad lo llevaron a la Brigada de Investigaciones y lo colocaron en un sótano donde lo picanearon durante tres días en interrogatorios que rondaban sobre la relación de las ligas agrarias y el intento de copamiento al regimiento de Formosa. Allí reconoció, por “la voz inconfundible” a Bétolli que estaba al frente de esas sesiones.
Heridas que todavía perduran
A esto también Lescak le sumó que estuvo en un calabozo en la planta alta de Investigaciones, donde permaneció colgado de las manos, heridas y llagas que hoy en día conserva en sus muñecas, marcas que fueron mostradas ayer al Tribunal y a los abogados de la defensa, la querella y la fiscalía.
Una vez ya en democracia, y cuando se quiso reformar la Constitución, fue informado de que el mismo Bétolli, quiso imponer al 5 de octubre, (día en que fue el intento de copamiento al Regimiento Monte 29) como recordatorio para los uniformados muertos, a lo que el ex detenido contestó con una carta a los legisladores dando a conocer acerca de este militar y los vejámenes que produjo durante el gobierno de facto, rompiendo así el silencio por primera vez, recién en 2003. Ante esto, esperaba que el ahora acusado le iniciara una querella por calumnias y mentiras, algo que “todavía sigo esperando”.
Luego fue el turno de José Saavedra, otro formoseño y actual director de Derechos Humanos de esa provincia, quien también afirmó conocer solamente a Bétolli, de todos los acusados. Fue detenido estando en su lugar de trabajo, en el correo de Formosa el 19 de noviembre de 1975, oportunidad en que lo esposaron a la espalda y “me tiraron” en una camioneta del Ejército hasta su casa.
En ese momento su esposa que se encontraba en su hogar tenía cinco meses de embarazo. De allí fue conducido hasta la Comisaría y luego de que Bétolli procedió a detener a otra persona, Emiliano Peralta, fueron llevados hasta Villafañe, donde vio a Lescak junto con José y María Coria, ambos hermanos y campesinos.
Hasta el 22 de marzo de 1976, permaneció en el Regimiento de Monte 29 y de allí “partimos con rumbo desconocido”, en un vehículo de la Policía, pero escoltado por unidades de Ejército.
Llegaron hasta la Unidad 7 de Resistencia, donde fue alojado en el pabellón Nº 1 con Antonio Prieto. Tras eso fue a parar al regimiento de la Liguria, lugar en que el general Nicolaides les quiso hacer firmar un acta de compromiso para “no levantarse en armas contra el Estado”, documento al cual Saavedra no accedió a firmar porque “nunca porté un arma”.
Estando él detenido, comentó que Bétolli realizó dos allanamientos más en su casa, ya que al militar le inquietaba saber de dónde su mujer sacaba dinero para vivir. En este interrogatorio la habría sujetado del cuello y golpeado en el oído con la mano abierta, lo que la hizo caer sobre la mesa de la cocina de cabeza. A pesar de que antes le advirtió que estaba embarazada, nada detuvo esta agresión que le valió que de ahora en más use prótesis ya que no puedo oír con claridad.
Finalmente brindaron declaración en la jornada de ayer Virginia Domínguez Silva, detenida el 10 de septiembre de 1975, mismo día que su hermano Eugenio. Sin embargo, ella solamente quedó en la Brigada un día, mientras que él 10 y de ahí fue llevado a la Alcaidía.
Tras ella, fue el turno del correntino Roberto Tribia, también detenido en la misma fecha en Resistencia y trasladado a la Brigada de Investigaciones durante 10 días. Después de pasar por la Alcaidía y la U7; fue liberado el 11 de julio de 1978.
Continúa hoy
La audiencia pasó a un cuarto intermedio que continuará hoy, a partir de las 8.30, con las declaraciones de Hugo Alberto Dedieu, Rubén Alcides Arce, Mario Daniel Souilhe, Jorge Luis Migueles, Daniel Enrique Ferracini, Juan Simon Argañaraz, y Ramón Arcángel Hanríquez.