“Chicanas procesales” para el próximo round
20/05/2010
La defensa tratará de dilatar el proceso con, al menos, cuatro pedidos de nulidades. La querella y los fiscales, apurar las testimoniales. Será el 2 de junio. Ayer, por fin, se terminó de leer el auto de elevación a juicio. Se incorporará por lectura la testimonial de “Chachi” Quintana.

Parecía increíble, pero a las 13, tras duras cuatro horas, finalizó ayer la lectura del auto de elevación a juicio de la causa Caballero, realizado por el conjuez Juan José Piñero. Ahora, el proceso comienza a desandar un camino que marcará el veredicto final.
Cuando por Secretaría se anunció el final de la lectura, una sonrisa de satisfacción y, sobre todo, de alivio, recorrió la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal, con un interesante marco de público, revirtiendo la tendencia de la sexta jornada: ésta vez familiares de las víctimas superaron ampliamente el acompañamiento de los familiares de los 12 imputados.
Como siempre –más allá del cansancio y algún que otro gesto-, los dos ex militares: José Tadeo Luis Bettolli y Luis Alberto Patteta y los 10 ex policías: Gabino Manader, José Rodríguez Valiente, Humberto Caballero, José Marín, Ramón Meza, Ramón Góndola, Enzo Breard, Francisco Álvarez, Rubén Roldán y Oscar Galarza, siguieron sin inmutarse las distintas instancias. Ya ni Bettolli ni Patteta toman notas del juicio.
Las “formalidades judiciales”, requisitoria fiscal, requisitoria de la querella y el auto de elevación a juicio llevaron seis jornadas, con una a doble turno de ocho horas, lo que marca lo voluminosa de la causa, hecho que, junto al número de imputados: una docena, y de testigos: más de 130 personas, convierten a la causa Caballero en una megacausa, a la altura (judicialmente hablando) de la Masacre de Margarita Belén, que es el horror chaqueño –sucedido durante la última dictadura cívico-militar- que trascendió los límites provinciales.
Los torturadores están acusados de cometer “tormento agravado”, un crimen de lesa humanidad imprescriptible, que suma hechos vergonzantes como la tortura (de la más variada) reiteradas violaciones a mujeres, picana eléctrica (incluye picanear a un bebé), “submarino seco”, “teléfono” (golpear ambos oídos, de tal forma que quede un zumbido enloquecedor y sumamente doloroso), piñas por todos los rincones del cuerpo, patadas, golpes con distintos objetos (la pata de una silla de metal, por ejemplo), simular ejecuciones…
La lista de atrocidades continúan, pero sería necesario una nota aparte para poder completar la nómina. En las denuncias consta además que estos tormentos fueron cometidos entre 1975 y 1979 en la Alcaidía de Resistencia y en el Brigada de Investigaciones de la Policía de Chaco, en su sede actual y en lo que hoy es la Casa por la Memoria (ex centro clandestino de detención), frente a la plaza central de la ciudad: 25 de Mayo y a media cuadra de Casa de Gobierno.
LO QUE VIENE
En esta séptima jornada, lo mejor llegó para el final, cuando el defensor oficial, Juan Manuel Costilla, anticipó que planteará al menos cuatro nulidades durante la audiencia que estará marcada por las “cuestiones previas” –en la jerga jurídica- que planteará la defensa, tratando de asumir la ofensiva.
De hecho, Costilla precisó que se pueden incorporar más pedidos de nulidades a las cuatro que, en principio, se conocerán en la próxima audiencia del juicio oral y público por la causa Caballero. Fiscalía y querella esperan que “se escuchen chicanas procesales para tratar de dilatar el juicio”.
Trascartón, Víctor Alonso, presidente del Tribunal, acompañado por los jueces Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, señaló que la próxima audiencia será el 2 de junio, ergo, habrá una semana de descanso (recordando que el lunes y martes próximos son días feriados), a las 8 –media hora antes que de costumbre-.
Si en un proceso como éste, no hay margen de error, es de ahora en más cuando ya no habrá posibilidades de relajarse. La defensa tiene su oportunidad para poder enredar el proceso judicial, inclusive declararlo nulo, querella y fiscales deben superar –lo más rápido posible- esta instancia para poder avanzar en las testimoniales (contando con la casi segura abstención de los 12 imputados).
Por Marcos Salomón y Gonzalo Torres
20/05/2010
La defensa tratará de dilatar el proceso con, al menos, cuatro pedidos de nulidades. La querella y los fiscales, apurar las testimoniales. Será el 2 de junio. Ayer, por fin, se terminó de leer el auto de elevación a juicio. Se incorporará por lectura la testimonial de “Chachi” Quintana.

Parecía increíble, pero a las 13, tras duras cuatro horas, finalizó ayer la lectura del auto de elevación a juicio de la causa Caballero, realizado por el conjuez Juan José Piñero. Ahora, el proceso comienza a desandar un camino que marcará el veredicto final.
Cuando por Secretaría se anunció el final de la lectura, una sonrisa de satisfacción y, sobre todo, de alivio, recorrió la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal, con un interesante marco de público, revirtiendo la tendencia de la sexta jornada: ésta vez familiares de las víctimas superaron ampliamente el acompañamiento de los familiares de los 12 imputados.
Como siempre –más allá del cansancio y algún que otro gesto-, los dos ex militares: José Tadeo Luis Bettolli y Luis Alberto Patteta y los 10 ex policías: Gabino Manader, José Rodríguez Valiente, Humberto Caballero, José Marín, Ramón Meza, Ramón Góndola, Enzo Breard, Francisco Álvarez, Rubén Roldán y Oscar Galarza, siguieron sin inmutarse las distintas instancias. Ya ni Bettolli ni Patteta toman notas del juicio.
Las “formalidades judiciales”, requisitoria fiscal, requisitoria de la querella y el auto de elevación a juicio llevaron seis jornadas, con una a doble turno de ocho horas, lo que marca lo voluminosa de la causa, hecho que, junto al número de imputados: una docena, y de testigos: más de 130 personas, convierten a la causa Caballero en una megacausa, a la altura (judicialmente hablando) de la Masacre de Margarita Belén, que es el horror chaqueño –sucedido durante la última dictadura cívico-militar- que trascendió los límites provinciales.
Los torturadores están acusados de cometer “tormento agravado”, un crimen de lesa humanidad imprescriptible, que suma hechos vergonzantes como la tortura (de la más variada) reiteradas violaciones a mujeres, picana eléctrica (incluye picanear a un bebé), “submarino seco”, “teléfono” (golpear ambos oídos, de tal forma que quede un zumbido enloquecedor y sumamente doloroso), piñas por todos los rincones del cuerpo, patadas, golpes con distintos objetos (la pata de una silla de metal, por ejemplo), simular ejecuciones…
La lista de atrocidades continúan, pero sería necesario una nota aparte para poder completar la nómina. En las denuncias consta además que estos tormentos fueron cometidos entre 1975 y 1979 en la Alcaidía de Resistencia y en el Brigada de Investigaciones de la Policía de Chaco, en su sede actual y en lo que hoy es la Casa por la Memoria (ex centro clandestino de detención), frente a la plaza central de la ciudad: 25 de Mayo y a media cuadra de Casa de Gobierno.
LO QUE VIENE
En esta séptima jornada, lo mejor llegó para el final, cuando el defensor oficial, Juan Manuel Costilla, anticipó que planteará al menos cuatro nulidades durante la audiencia que estará marcada por las “cuestiones previas” –en la jerga jurídica- que planteará la defensa, tratando de asumir la ofensiva.
De hecho, Costilla precisó que se pueden incorporar más pedidos de nulidades a las cuatro que, en principio, se conocerán en la próxima audiencia del juicio oral y público por la causa Caballero. Fiscalía y querella esperan que “se escuchen chicanas procesales para tratar de dilatar el juicio”.
Trascartón, Víctor Alonso, presidente del Tribunal, acompañado por los jueces Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, señaló que la próxima audiencia será el 2 de junio, ergo, habrá una semana de descanso (recordando que el lunes y martes próximos son días feriados), a las 8 –media hora antes que de costumbre-.
Si en un proceso como éste, no hay margen de error, es de ahora en más cuando ya no habrá posibilidades de relajarse. La defensa tiene su oportunidad para poder enredar el proceso judicial, inclusive declararlo nulo, querella y fiscales deben superar –lo más rápido posible- esta instancia para poder avanzar en las testimoniales (contando con la casi segura abstención de los 12 imputados).
Por Marcos Salomón y Gonzalo Torres