Chispazos y panegíricos para pedir la nulidad del proceso
01/06/2010
Por una u otra razón, la defensa quiere, obviamente, la inmediata libertad de los diez imputados. El próximo lunes 14, le tocará el turno de contestar a la querella y a la fiscalía.
Tal como lo había adelantado este medio, se escucharon ayer, durante el juicio oral y público por la Causa Caballero, las denominadas “cuestiones preliminares”, básicamente, los pedidos de nulidades realizados por los abogados defensores de los diez imputados de cometer “tormentos agravados”, entre 1975 y 1979, considerados crímenes de lesa humanidad imprescriptibles.
La audiencia, que comenzó 9.30 porque una de los jueces del Tribunal Oral Federal se bajó del transporte que lo trajo de Buenos Aires y llegó sobre la hora a la sala de la calle Yrigoyen, a diferencia de las siete jornadas precedentes no tuvo momentos para aburrirse y dar rienda suelta al sueño.
En el ambiente, ya se palpitaba el comienzo de otro juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Chaco: nada más y nada menos que la Masacre de Margarita Belén, cuyo proceso comenzará hoy, a las 8.30, con un imponente marco de público en la sala y con una gran movilización cultural y militante en la calle.
NULIDADES
El generoso sol que entraba por las ventanas de la sala del Tribunal hizo olvidar el frío de afuera. La defensa y los diez imputados por crímenes cometidos en la Brigada de Investigaciones de la Policía de Chaco y en la Alcaidía de Resistencia, intercambiaban papeles, de lo que sería su estrategia.
Ni bien ingresó el Tribunal, su presidente, Víctor Alonso, acompañado de Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, rápidamente dio paso a los defensores para que planteen sus cuestiones preliminares.
Abrió el fuego el defensor oficial Juan Manuel Costilla (que representa a José Francisco Rodríguez Valiente, Ramón Esteban Meza y José Luis Patteta). Básicamente, pidió la nulidad de “actos procesales esenciales”.
Mientras leía sus anotaciones y los libros con las citas de los juristas, Alonso le recordó al defensor oficial que no podía leer los “memoriales”.
Costilla atacó el auto de elevación a juicio del conjuez José Antonio Piñero, así como también la requisitoria fiscal (la acusación), argumentando que “no se garantizó el derecho de la debida defensa”, por lo que pidió, en concreto –en casi 40 minutos de alocución-: la nulidad del juicio, obviamente la libertad de sus defendidos y dejó hecha la reserva para apelar el caso ante el Tribunal de Casación.
Más breve, en sólo 15 minutos, José Cardozo (hijo del imputado fallecido José María Cardozo y defensor de José Tadeo Luis Bettolli y Enzo Breard, en este caso por ausencia de Pedro Mañanes) adhirió a los “conceptos del abogado preopinante” y pidió la nulidad absoluta del proceso.
Mencionó que a sus defendidos no le hicieron conocer “el derecho de opción” y advirtió que Bettolli, según los registros militares, nunca trabajó en Chaco (en una de las declaraciones, se afirma que el militar trajo desde Formosa hasta Resistencia a un preso político y encabezó la tortura contra él). Mientras esto ocurría, los diez imputados seguían las alternativas sin inmutarse.
PICANTE
Fiel a su historia de escribir versos, la alocución de José Oscar Gómez (defensor de Humberto Lucio Caballero y Oscar Galarza) estuvo cargada de metáforas y panegíricos, todo dicho a viva voz y claramente estudiado de memoria.
Mientras el abogado hablaba –pasando por Jesús, Poncio Pilato, Aristóteles, los peripatéticos, Descartes y viejos y reaccionarios juristas italianos-, la cara de los imputados iba tomando otra fisonomía, una semisonrisa se dibujaba en sus rostros, mientras, en el público, una familiar hacía ampulosos gestos de aprobación con la cabeza (en un “sí” bien visible). Querella y Fiscalía no salía de su asombro y la semisonrisa –en este caso- era más bien irónica.
Cuando su recorrida por la historia general, filosófica, política y hasta religiosa, parecía conducir a una maratónica alocución, Alonso le pidió al defensor que acote su exposición y concrete su pedido. Gómez reaccionó, advirtió que iba a recurrir la decisión del Tribunal, incluso anunció un per saltun, señalando que se estaba “limitando a la defensa”. El Tribunal dejó constancia de la queja y mantuvo en firme su pedido.
El abogado se allanó a la decisión para después advertir: “Las declaraciones son exactamente iguales”. Y lanzar su hipótesis: “Uno declaraba, terminaba de declarar, le contaba al otro lo que dijo y éste repetía su parte cuando le tocaba declarar” y cuestionó con dureza la declaración de Mirta Clara (pareja de Néstor Salas, una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén), anticipando lo que será una dura testimonial.
La cosa siguió con este tenor hasta que en unos 30 minutos concretó su pedido: nulidad del proceso e inmediata liberación de los imputados. Durante el cuarto intermedio, los represores, en un rictus de absoluta solemnidad, fueron saludando uno a uno a Gómez por su alocución.
ESTUDIADO
Así como Gómez estudió cuidadosamente sus palabras, la alocución de Ricardo Osuna (defensor de Gabino Manader, José Marín –alias “Cabo Sotelo”- Francisco Álvarez, Ramón Gandola y Rubén Roldán) no brilló por su gran oratoria, pero su planteó fue el que más preocupó.
Atacó directamente la actuación del conjuez Juan Antonio Piñero, tomando como referencia un fallo de la Corte Suprema de Justicia, con antecedentes concretos. Básicamente, Osuna argumentó que Piñero no debería haber actuado en la causa por no ser el juez natural.
Vale aclarar al lector que el juez natural era Carlos Skidelsky, pero éste se inhibió por lo que se tuvo que recurrir a innumerables conjueces para continuar la causa (pasaron más de diez). Este procedimiento –la de sortear un abogado anotado en un registro público para que actúe como conjuez- era rutinario en el fuero federal hasta que un fallo de la Corte puso fin a esta práctica, según Osuna.
Para reforzar sus dichos, mencionó como ejemplo que, actualmente, el juez federal formoseño, Eduardo Valiente, reemplaza al de Resistencia –de licencia por enfermedad- y ya no lo hacen abogados elegidos por sorteo. Mencionó que Valiente “envía resoluciones por fax” y hasta mencionó la cuestión salarial para reforzar su argumentación.
En definitiva, en unos 40 minutos, Osuna se sumó al pedido de los otros tres defensores y pidió la nulidad del proceso desde 2008. Y solicitó que se la lectura de la decisión del Tribunal “no se difiera hasta la sentencia”, dejó hecha la reserva para apelar al Tribunal de Casación y advirtió que, de ser necesario, recurrirá en per saltum a la Corte.
El querellante Mario Bosch y el fiscal Germán Weins Pinto pidieron un cuarto intermedio y una nueva audiencia para poder preparar la contestación a los defensores. Antes de resolver, el Tribunal llamó a cuarto intermedio. Obligada idas al baño y a fumar un cigarrillo en el balcón del tercer piso, donde conviven –por necesidad o vicio- familiares de las víctimas y de los imputados. Luego, se conoce la decisión: las audiencias se reanudan en once días, el próximo lunes 14.
Afuera, en la plaza central de la ciudad, los retratos caricaturescos de H.I.J.O.S. y una especie de “antiescultura” que están creando, esperaban la salida de los imputados. Cruce, por primera vez, entre familias de las víctimas y de los victimarios que no pasaron a mayores. Los represores se fueron al grito de “violadores” “asesinos”.
Por Marcos Salomón
01/06/2010
Por una u otra razón, la defensa quiere, obviamente, la inmediata libertad de los diez imputados. El próximo lunes 14, le tocará el turno de contestar a la querella y a la fiscalía.
Tal como lo había adelantado este medio, se escucharon ayer, durante el juicio oral y público por la Causa Caballero, las denominadas “cuestiones preliminares”, básicamente, los pedidos de nulidades realizados por los abogados defensores de los diez imputados de cometer “tormentos agravados”, entre 1975 y 1979, considerados crímenes de lesa humanidad imprescriptibles.
La audiencia, que comenzó 9.30 porque una de los jueces del Tribunal Oral Federal se bajó del transporte que lo trajo de Buenos Aires y llegó sobre la hora a la sala de la calle Yrigoyen, a diferencia de las siete jornadas precedentes no tuvo momentos para aburrirse y dar rienda suelta al sueño.
En el ambiente, ya se palpitaba el comienzo de otro juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Chaco: nada más y nada menos que la Masacre de Margarita Belén, cuyo proceso comenzará hoy, a las 8.30, con un imponente marco de público en la sala y con una gran movilización cultural y militante en la calle.
NULIDADES
El generoso sol que entraba por las ventanas de la sala del Tribunal hizo olvidar el frío de afuera. La defensa y los diez imputados por crímenes cometidos en la Brigada de Investigaciones de la Policía de Chaco y en la Alcaidía de Resistencia, intercambiaban papeles, de lo que sería su estrategia.
Ni bien ingresó el Tribunal, su presidente, Víctor Alonso, acompañado de Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, rápidamente dio paso a los defensores para que planteen sus cuestiones preliminares.
Abrió el fuego el defensor oficial Juan Manuel Costilla (que representa a José Francisco Rodríguez Valiente, Ramón Esteban Meza y José Luis Patteta). Básicamente, pidió la nulidad de “actos procesales esenciales”.
Mientras leía sus anotaciones y los libros con las citas de los juristas, Alonso le recordó al defensor oficial que no podía leer los “memoriales”.
Costilla atacó el auto de elevación a juicio del conjuez José Antonio Piñero, así como también la requisitoria fiscal (la acusación), argumentando que “no se garantizó el derecho de la debida defensa”, por lo que pidió, en concreto –en casi 40 minutos de alocución-: la nulidad del juicio, obviamente la libertad de sus defendidos y dejó hecha la reserva para apelar el caso ante el Tribunal de Casación.
Más breve, en sólo 15 minutos, José Cardozo (hijo del imputado fallecido José María Cardozo y defensor de José Tadeo Luis Bettolli y Enzo Breard, en este caso por ausencia de Pedro Mañanes) adhirió a los “conceptos del abogado preopinante” y pidió la nulidad absoluta del proceso.
Mencionó que a sus defendidos no le hicieron conocer “el derecho de opción” y advirtió que Bettolli, según los registros militares, nunca trabajó en Chaco (en una de las declaraciones, se afirma que el militar trajo desde Formosa hasta Resistencia a un preso político y encabezó la tortura contra él). Mientras esto ocurría, los diez imputados seguían las alternativas sin inmutarse.
PICANTE
Fiel a su historia de escribir versos, la alocución de José Oscar Gómez (defensor de Humberto Lucio Caballero y Oscar Galarza) estuvo cargada de metáforas y panegíricos, todo dicho a viva voz y claramente estudiado de memoria.
Mientras el abogado hablaba –pasando por Jesús, Poncio Pilato, Aristóteles, los peripatéticos, Descartes y viejos y reaccionarios juristas italianos-, la cara de los imputados iba tomando otra fisonomía, una semisonrisa se dibujaba en sus rostros, mientras, en el público, una familiar hacía ampulosos gestos de aprobación con la cabeza (en un “sí” bien visible). Querella y Fiscalía no salía de su asombro y la semisonrisa –en este caso- era más bien irónica.
Cuando su recorrida por la historia general, filosófica, política y hasta religiosa, parecía conducir a una maratónica alocución, Alonso le pidió al defensor que acote su exposición y concrete su pedido. Gómez reaccionó, advirtió que iba a recurrir la decisión del Tribunal, incluso anunció un per saltun, señalando que se estaba “limitando a la defensa”. El Tribunal dejó constancia de la queja y mantuvo en firme su pedido.
El abogado se allanó a la decisión para después advertir: “Las declaraciones son exactamente iguales”. Y lanzar su hipótesis: “Uno declaraba, terminaba de declarar, le contaba al otro lo que dijo y éste repetía su parte cuando le tocaba declarar” y cuestionó con dureza la declaración de Mirta Clara (pareja de Néstor Salas, una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén), anticipando lo que será una dura testimonial.
La cosa siguió con este tenor hasta que en unos 30 minutos concretó su pedido: nulidad del proceso e inmediata liberación de los imputados. Durante el cuarto intermedio, los represores, en un rictus de absoluta solemnidad, fueron saludando uno a uno a Gómez por su alocución.
ESTUDIADO
Así como Gómez estudió cuidadosamente sus palabras, la alocución de Ricardo Osuna (defensor de Gabino Manader, José Marín –alias “Cabo Sotelo”- Francisco Álvarez, Ramón Gandola y Rubén Roldán) no brilló por su gran oratoria, pero su planteó fue el que más preocupó.
Atacó directamente la actuación del conjuez Juan Antonio Piñero, tomando como referencia un fallo de la Corte Suprema de Justicia, con antecedentes concretos. Básicamente, Osuna argumentó que Piñero no debería haber actuado en la causa por no ser el juez natural.
Vale aclarar al lector que el juez natural era Carlos Skidelsky, pero éste se inhibió por lo que se tuvo que recurrir a innumerables conjueces para continuar la causa (pasaron más de diez). Este procedimiento –la de sortear un abogado anotado en un registro público para que actúe como conjuez- era rutinario en el fuero federal hasta que un fallo de la Corte puso fin a esta práctica, según Osuna.
Para reforzar sus dichos, mencionó como ejemplo que, actualmente, el juez federal formoseño, Eduardo Valiente, reemplaza al de Resistencia –de licencia por enfermedad- y ya no lo hacen abogados elegidos por sorteo. Mencionó que Valiente “envía resoluciones por fax” y hasta mencionó la cuestión salarial para reforzar su argumentación.
En definitiva, en unos 40 minutos, Osuna se sumó al pedido de los otros tres defensores y pidió la nulidad del proceso desde 2008. Y solicitó que se la lectura de la decisión del Tribunal “no se difiera hasta la sentencia”, dejó hecha la reserva para apelar al Tribunal de Casación y advirtió que, de ser necesario, recurrirá en per saltum a la Corte.
El querellante Mario Bosch y el fiscal Germán Weins Pinto pidieron un cuarto intermedio y una nueva audiencia para poder preparar la contestación a los defensores. Antes de resolver, el Tribunal llamó a cuarto intermedio. Obligada idas al baño y a fumar un cigarrillo en el balcón del tercer piso, donde conviven –por necesidad o vicio- familiares de las víctimas y de los imputados. Luego, se conoce la decisión: las audiencias se reanudan en once días, el próximo lunes 14.
Afuera, en la plaza central de la ciudad, los retratos caricaturescos de H.I.J.O.S. y una especie de “antiescultura” que están creando, esperaban la salida de los imputados. Cruce, por primera vez, entre familias de las víctimas y de los victimarios que no pasaron a mayores. Los represores se fueron al grito de “violadores” “asesinos”.
Por Marcos Salomón