El testimonio de quien vivió el 24 de marzo de 1976 desde un calabozo
Miércoles, 24 de Marzo de 2010 - Publicado en la Edición Impresa


“El golpe del 24 me encontró en un calabozo y seguía las alternativas desde una radio”, relató José Luis Valenzuela, ex preso político detenido durante el gobierno democrático de Isabel Martínez de Perón. Cuando se cumplen hoy 34 años del violento golpe de estado que sumergió al país en sus años más oscuros, el actual subsecretario de Derechos Humanos de la provincia relató que las fuerzas de seguridad llegaron a su domicilio y detuvieron a todos los presentes bajo sospecha de estar esperando la llegada de un camión cargado con armas.

Por entonces era militante de la Juventud Universitaria Peronista y monaguillo de la catedral de Resistencia.
Valenzuela permaneció encarcelado durante tres años y medio, y recuperó la libertad el 22 de marzo de 1979. Justo durante esos días visitaba el país una delegación de la Cruz Roja Internacional y la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (Organización de Estados Americanos), y era común que la Junta Militar gobernante quisiera “lavar” un poco su imagen u ocultar los peores tormentos que ocurrían en los centros clandestinos de detención. “Tuve que perderme para que no me pudieran recapturar”, contó.

“El primero que me visitó en la cárcel fue el obispo de Goya, monseñor Devoto”, recordó Valenzuela. Luego también recibió las visitas del obispo de Resistencia, monseñor Marozzi; y del padre Brisaboa, capellán del Ejército y alguna vez párroco de la Catedral. “Recibí la solidaridad de mucha gente, pero en esa época lo hacían en silencio porque era todo peligroso. Pensar que mi nombre figurara en la libreta de alguno era motivo para que estuviera desaparecido”, reveló.

A la hora de recordar a quienes fueron víctimas de la dictadura militar, Valenzuela mencionó al dirigente de las Ligas Agrarias Carlos Orianki, Guillermo Amarilla, “Pata” Pared y Carlos Zamudio, de quienes mantiene recuerdos imborrables.

Violento quiebre
Tras señalar que toda la sociedad argentina en cierta forma esperaba la llegada del golpe militar, consideró que no estaba en las previsiones de nadie un quiebre institucional tan violento. “Cuando escuché la nómina del gabinete con Martínez de Hoz como ministro de Economía, y Armando Arguindeguy como ministro del Interior, pensé que se venía la noche para el país”, recordó.

Así, dijo que para imponer el modelo de país que buscaba la dictadura, “eran muchos los argentinos que sobraban”. Por eso sostuvo que los más peligrosos para la Junta Militar eran aquellos que tenían ideales y los militantes. “Fue una de las dictaduras más sanguinarias, pero por suerte la justicia, durante el gobierno del doctor Alfonsín, pudo juzgarlos y condenarlos”, remarcó.

Valenzuela lamentó las terribles consecuencias que sufrió el país luego del golpe militar del 24 de marzo, entre las cuales señaló la entrega del patrimonio nacional, devaluaciones considerables de la moneda nacional, cierre de industrias y la quema de 10 millones de libros que impactó en el sistema educativo y en la cultura nacional.

El documento que salvó vidas
Por otra parte, valoró el documento emitido por Deolindo Felipe Bittel, por entonces presidente del Partido Justicialista. “Creo que salvó muchas vidas y compañeros”, destacó Valenzuela.
Así dijo que aquella manifestación del dirigente justicialista marcó una nueva etapa del país: “Debemos agradecerle ese documento memorable que pudo haberle costado la vida”, enfatizó. También destacó la rúbrica en ese papel de Herminio Iglesias. “Lo esperaba de cualquiera menos de él”, reconoció finalmente.