Ex detenido político declaró en Causa Caballero
Goya: Hay una diferencia en saber que existe el infierno y haber estado en él
22/09/2010 - La víctima aseguró que de este período de su vida guarda no solamente secuelas físicas, sino también psíquicas. “He visto a personas aquí presentes actuar con absoluto sadismo hacia mi persona”, dijo al Tribunal ayer cuando declaró. Estando en la Brigada de Investigaciones sufrió todo tipo de torturas, entre las que se encuentran quemaduras de ácido.

La causa Caballero ya llegó a su jornada Nº 30 con la declaración de tres ex detenidos políticos que sufrieron cautiverio durante la década del 70 en la provincia del Chaco a manos de la Policía, estando en calidad de “desaparecidos” y pasando por varias cárceles del país.

El primero en prestar declaración fue Juan Carlos Goya, que brindó uno de los relatos más escalofriantes en la sala de audiencia del Tribunal Oral Federal, ya que incluso recordó episodios de violación a una de las cautivas.
Detenido el 16 de junio de 1976, desde el momento de su aprehensión sufrió fuertes golpes, uno de ellos un culatazo de una arma en la cabeza y patadas por todo el cuerpo antes de ser trasladado hasta la Brigada de Investigaciones donde estuvo alrededor de 3 o 4 meses.

Una vez allí vagó por distintos sitios, como la “Sala Negra”, y el “área restringida” donde “no todos los oficiales tenían acceso”, aunque en ella observó la presencia de Humberto Caballero, Meza y Olivera. Con estos apellidos también comenzó el calvario por el que atravesó Goya porque al momento de recordar manifestó que “hay una diferencia en saber que existe el infierno y haber estado en él”, y justamente él estuvo dentro.

De este período de su vida guarda no solamente secuelas físicas, sino también psíquicas por los maltratos a los que estuvo sometido. Y en este momento de su historia, miró levemente hacia el banquillo de los acusados y sentenció: “He visto a personas aquí presentes actuar con absoluto sadismo hacia mi persona”.

El golpe que había recibido en su cabeza cuando lo detuvieron, se fue infectando con el correr de los días y en una oportunidad, estando sentado, vendado y esposado atrás, el agente Cardozo comenzó a presionar sobre la herida con un trapo para sacarle la pus, lo que provocó que se le caiga el trapo que vedaba sus ojos, y logró ver lo que consideró una verdadera escena “dantesca”, lamentable e irreal.

El oficial Carlos Silva Longhi se encontraba a un costado con un bebé en un brazo y en el otro una picana, un poco más alejado del cuadro, vio a la detenida Nora Valladares en el piso con sangre en la entrepierna y a Gabino Manader levantándose los pantalones.

Esta imagen es “una de las cosas que más me persigue”, refirió al Tribunal, para luego narrar que también padeció el cautiverio en el sótano de la Brigada de Investigaciones en el que permaneció atado a una cama de hierro y sometido a picana eléctrica, además de que se le arrojó ácido en distintas partes del cuerpo, lo que le dejó graves heridas en los pies.

El 9 de septiembre fue trasladado hasta la Alcaidía donde mencionó que le tocó vivir situaciones de “violencia mesiánica”, pues un guardia de apellido Caballero “nos torturaba con una Biblia en la mano”, ya que era pastor evangélico.

Si bien se le concedió la libertad en 1979, estando detenido en La Plata, al regresar a Chaco fue nuevamente preso, oportunidad en la que se lo condenó a 24 años de prisión, luego de habérsele hecho un Consejo de Guerra, el cual fue anulado cuando regresó la democracia. Goya recuperó su libertad definitivamente el 16 de diciembre de 1983, aunque aclaró: “Mi libertad física, claro”.

José Niveiro
El segundo en prestar declaración fue José Niveiro, correntino, proveniente de Mercedes y detenido el 3 de noviembre de 1976, día posterior al que alojó en su casa a Raúl Caire, (una de las víctimas de la masacre de Margarita Belén). De hecho fue en su lugar de trabajo que personas de civil lo apresaron y lo dirigen hasta la Brigada de Investigaciones; luego se enteró que quien había encabezado dicho operativo fue Francisco Rodríguez Valiente.

Estando en los calabozos pudo ver a Luis Díaz, con quien intercambió algunas palabras y a su hermano por parte del padre, de apellido Roldán, que en aquel año apenas contaba con 17 años.

Pero fue en la Alcaidía donde Niveiro recibió un mayor maltrato que recuerda con detalles. El 5 de enero de 1977, un día después de haber sido visitado por uno de sus parientes, fue sacado de su celda por oficiales de la guardia de Octavio Ayala, considerada como la más pesada e integrada entre otros por Héctor Roldán, Oscar Galarza y Francisco Alvarez, quienes le propinaron una golpiza que le valió dolores de hueso durante dos meses.

Este detenido vagó por muchas cárceles del país, como la U7 de Resistencia, Caseros, La Plata y Rawson, desde donde le dieron su libertad, el 23 de diciembre de 1984, la que consiguió recién cuando volvió a Chaco.

Tras su declaración fue el turno de Ricardo Ilde, de 58 años y detenido el 15 de junio de 1976 junto con su novia en el centro de Resistencia, por Silva Longui, Manader y Rodríguez Valiente, por ser un militante de la agrupación Montoneros y pertenecer a la Juventud Peronista.

Papel comprometedor
Cuando lo trasladaron hasta la Brigada de Investigaciones se dieron cuenta que en uno de sus bolsillos tenía un papel con nombres de distintos oficiales que estaban torturando a militantes políticos por aquella época y un lugar ubicado por La Rubita de Resistencia en una suerte de campo o quinta, sitio señalado como centro de tortura y detención. Esto enojó en demasía a sus captores y le valió torturas de todo tipo.

Fueron tantos los golpes que recibió en ese momento que afirmó: “Anduve por el aire”, donde además sufrió patadas y golpes por 45 minutos en sesiones en las que cuando se cansaba un grupo de oficiales, ingresaban otros. Llegaron incluso hasta torturar a su novia y estos tormentos solamente terminaron cuando Ilde les dijo que ella tenía parientes en la Policía.

Una vez lo sacaron de allí y lo condujeron hasta su casa, donde se realizó un allanamiento y en el cual, además, le robaron un sueldo entero que había acabado de cobrar y como si esto fuera poco, debido a una discusión ocasionada con Caballero, su madre sufrió un ataque cardíaco y se infartó.

En su relato, también dejó en claro que a por lo menos a una mujer la habían violado en la Brigada de Investigaciones, porque fue la misma víctima, (Nora Valladares), quien se lo contó en una oportunidad en que se encontraban alojados en calabozos.

Ilde padeció el cautiverio en la Alcaidía, la U7 y fue condenado a 24 años y 11 meses de prisión, aunque salió en libertad finalmente el 23 de diciembre de 1983.

Hasta el lunes 27
El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes 27 de septiembre, oportunidad en la que prestarán declaración los hermanos Ángel y Héctor Berger, Laureano Guzmán, Raúl Junco y Leopoldo Jordan.