Masacre en Margarita Belén
Una exhumación confirma que no hubo intento de fuga
31/05/2010
Se trata de la pericia practicada al cadáver de Carlos Zamudio. Según el examen, presentaba una “rotura ‘conminuta’” del fémur. Cambio en el TOF que juzgará el fusilamiento de presos políticos ocurrido el 13 de diciembre de 1976.
Se conocieron ayer los resultados de la exhumación practicada al cuerpo de Carlos Zamudio, una de las víctimas de la Masacre en Margarita Belén, que fue enterrado por su familia en un cementerio privado de Resistencia. Lo primero: el cuerpo corresponde a la víctima.
Este dato no es menor, ya que el cuerpo le había sido entregado a cajón cerrado y la única certeza de su identidad era un dudoso certificado de defunción entregado por un médico misionero.
Si bien el cuerpo presentaba múltiples fracturas, como el caso de las costillas, para examinar golpes pre o pos mortem sólo se pudieron realizar pericias sobre los denominados “huesos duros”, tarea asignada –como siempre ocurre en estos casos- a los especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense.
En ese examen se detectó que el fémur –el hueso más duro del cuerpo, según el médico consultado por este medio- presentaba “fractura ‘conminuta’”, que es la “fractura en la que el hueso, o una parte del mismo, queda reducido a esquirlas o fragmentos pequeños”, definió un traumatólogo. “Fractura que comprende numerosos fragmentos”, también explicaron.
De esta manera, se entiende por qué varios ex presos políticos, testigos en las causas Caballero y Masacre de Margarita Belén, vieron cómo Zamudio era arrastrado desde el comedor de la Alcaidía de Resistencia –donde torturaron ferozmente a las víctimas del fusilamiento- hasta su celda antes de ser cargado en el convoy de la muerte, que sirvió para simular un traslado desde esta ciudad hacia Formosa, fraguar un intento de fuga en el camino y terminar masacrándolos a todos.
EL PRÓFUGO
Increíblemente, según los informes militares, Zamudio, con “fractura conminuta” del fémur logró escapar en Margarita Belén, esconderse en el monte y salir huyendo hacia Misiones.
No sólo eso, sino que en la provincia de la tierra colorada, Zamudio, junto con Susana Ferreyra y Oreste Terczuk (ambos misioneros) se enfrentó a fuerzas militares en Campo Grande, donde “los subversivos fueron abatidos”, un 17 de diciembre de 1976, cuatro días después de la Masacre.
Informe que ya había sido desacreditado, cuando el Tribunal Oral Federal de Misiones descartó la existencia de un enfrentamiento en Monte Grande, en el marco del juicio al genocida Carlos Humberto Caggiano Tedesco. Además, los cuerpos de los presos políticos presentaban avanzados signos de descomposición, según las fuentes consultadas.
Ahí es cuando los militares contactan a la familia Zamudio y le entregan el certificado de defunción del médico Mendoza, que decía que la causa de la muerte fue politraumatismo, contradiciendo la posibilidad de enfrentamiento con “fuerzas del orden”.
Eso así, el cuerpo fue entregado a cajón cerrado y con la prohibición de abrirlo. El certificado de defunción, muchos años después, sirvió de pista para realizar la exhumación y buscar esos politraumatismos.
CAMBIO DE JUEZ
Finalmente, el juez Norberto Jiménez fue apartado y no podrá integrar el Tribunal Oral Federal de Resistencia que juzgue a los imputados en el marco de la causa por la Masacre en Margarita Belén, que comenzará este jueves en la sede de la calle Yrigoyen.
La noticia se conoció ayer y ya está designado su reemplazo: Ramón Luis González. La decisión de apartarlo de la causa la tomó un tribunal ad hoc, luego de que la defensa de los imputados lo recusara.
Según las fuentes consultadas, el tribunal ad hoc entendió que no había motivo de recusación, pero señaló que su apartarlo garantizaba el proceso. Sucede que Jiménez fue el primer juez federal de la democracia (sucediendo a los magistrados de la dictadura) y como tal tuve que entender en varios incidentes judiciales ligados a crímenes de lesa humanidad.
Una exhumación confirma que no hubo intento de fuga
31/05/2010
Se trata de la pericia practicada al cadáver de Carlos Zamudio. Según el examen, presentaba una “rotura ‘conminuta’” del fémur. Cambio en el TOF que juzgará el fusilamiento de presos políticos ocurrido el 13 de diciembre de 1976.
Se conocieron ayer los resultados de la exhumación practicada al cuerpo de Carlos Zamudio, una de las víctimas de la Masacre en Margarita Belén, que fue enterrado por su familia en un cementerio privado de Resistencia. Lo primero: el cuerpo corresponde a la víctima.
Este dato no es menor, ya que el cuerpo le había sido entregado a cajón cerrado y la única certeza de su identidad era un dudoso certificado de defunción entregado por un médico misionero.
Si bien el cuerpo presentaba múltiples fracturas, como el caso de las costillas, para examinar golpes pre o pos mortem sólo se pudieron realizar pericias sobre los denominados “huesos duros”, tarea asignada –como siempre ocurre en estos casos- a los especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense.
En ese examen se detectó que el fémur –el hueso más duro del cuerpo, según el médico consultado por este medio- presentaba “fractura ‘conminuta’”, que es la “fractura en la que el hueso, o una parte del mismo, queda reducido a esquirlas o fragmentos pequeños”, definió un traumatólogo. “Fractura que comprende numerosos fragmentos”, también explicaron.
De esta manera, se entiende por qué varios ex presos políticos, testigos en las causas Caballero y Masacre de Margarita Belén, vieron cómo Zamudio era arrastrado desde el comedor de la Alcaidía de Resistencia –donde torturaron ferozmente a las víctimas del fusilamiento- hasta su celda antes de ser cargado en el convoy de la muerte, que sirvió para simular un traslado desde esta ciudad hacia Formosa, fraguar un intento de fuga en el camino y terminar masacrándolos a todos.
EL PRÓFUGO
Increíblemente, según los informes militares, Zamudio, con “fractura conminuta” del fémur logró escapar en Margarita Belén, esconderse en el monte y salir huyendo hacia Misiones.
No sólo eso, sino que en la provincia de la tierra colorada, Zamudio, junto con Susana Ferreyra y Oreste Terczuk (ambos misioneros) se enfrentó a fuerzas militares en Campo Grande, donde “los subversivos fueron abatidos”, un 17 de diciembre de 1976, cuatro días después de la Masacre.
Informe que ya había sido desacreditado, cuando el Tribunal Oral Federal de Misiones descartó la existencia de un enfrentamiento en Monte Grande, en el marco del juicio al genocida Carlos Humberto Caggiano Tedesco. Además, los cuerpos de los presos políticos presentaban avanzados signos de descomposición, según las fuentes consultadas.
Ahí es cuando los militares contactan a la familia Zamudio y le entregan el certificado de defunción del médico Mendoza, que decía que la causa de la muerte fue politraumatismo, contradiciendo la posibilidad de enfrentamiento con “fuerzas del orden”.
Eso así, el cuerpo fue entregado a cajón cerrado y con la prohibición de abrirlo. El certificado de defunción, muchos años después, sirvió de pista para realizar la exhumación y buscar esos politraumatismos.
CAMBIO DE JUEZ
Finalmente, el juez Norberto Jiménez fue apartado y no podrá integrar el Tribunal Oral Federal de Resistencia que juzgue a los imputados en el marco de la causa por la Masacre en Margarita Belén, que comenzará este jueves en la sede de la calle Yrigoyen.
La noticia se conoció ayer y ya está designado su reemplazo: Ramón Luis González. La decisión de apartarlo de la causa la tomó un tribunal ad hoc, luego de que la defensa de los imputados lo recusara.
Según las fuentes consultadas, el tribunal ad hoc entendió que no había motivo de recusación, pero señaló que su apartarlo garantizaba el proceso. Sucede que Jiménez fue el primer juez federal de la democracia (sucediendo a los magistrados de la dictadura) y como tal tuve que entender en varios incidentes judiciales ligados a crímenes de lesa humanidad.