Taller del grupo La Grieta
Los libros infantiles prohibidos. 23/03/2010


Hoy, a las 18, el grupo La Grieta, de La Plata, brindará un taller sobre literatura infantil prohibida por el terrorismo de Estado en Marcelo T. de Alvear 32, sede de la Comisión Provincial por la Memoria Chaco. Además, habrá una exposición de libros rescatados del exterminio cultural perpetrado por el aparato de censura de la última dictadura cívico militar.

OPERATIVO “CLARIDAD”
El gobierno de facto destinó muchos recursos para la conformación de una increíble infraestructura destinada a esa tarea. La represión ideológica de la cultura fue fundamental para mantener la dominación autoritaria y moldear el pensamiento de la sociedad.

La censura y el control cultural estaban centralizados en el Ministerio del Interior, el gran controlador de la cultura en Argentina, donde funcionaba la Dirección Nacional de Publicaciones. La Operación Claridad fue el nombre del plan de instrucciones para la detectar y secuestrar bibliografía considerada “subversiva”.

La mayor quema de libros de la que se tenga registro ocurrió el 30 de agosto de 1980. Ese día, la policía bonaerense quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del sello Centro Editor de América Latina. Los libros ardieron durante tres días.

DATA
Tanto el taller como la muestra están orientados a jóvenes y niños desde los 6 años de edad. La entrada es libre y gratuita.

La propuesta de La Grieta es “divulgar y reflexionar sobre diferentes aspectos de la represión a la cultura a partir de la lectura colectiva y la aproximación a experiencias de vida de autores y editores de la época”, comenta al respecto Gabriela Pesclevi, una de las responsables del taller y la muestra Libros que muerden, sobre los libros infantiles y juveniles que estuvieron censurados en la última dictadura, la cual ha recorrido diferentes provincias y visita el Chaco por segunda vez después de su paso por la Casa por la Memoria en el año 2006. “En un primer momento nos centramos en los títulos sobre los que hubo una censura escrita (por decreto u otras notas o listas) y luego sumamos material de los autores censurados que la gente fue acercándonos o de los que se tenía noticias de censura oral. También recorrimos librerías, bibliotecas públicas y particulares y consultamos documentación que recopila la suerte que corrieron estos libros. Cada ejemplar se conserva con un epígrafe que detalla las razones de su censura.
El taller gira en torno al rol activo del lector para que el libro cumpla su función y la lectura revele nuevos sentidos y preguntas.