19/08/2010 - Llamarán a declarar a Sabadini Cáceres
Masacre de Margarita Belén: las huellas de los cadáveres
Luis Rafael Ovalle es un licenciado en criminalística, jubilado de la policía chaqueña, que trabaja en Dactiloscopía en 1976. Tras el fusilamiento, lo enviaron a tomar huellas de cadáveres al Regimiento con asiento en La Liguria.

En el Regimiento, ubicó los cuerpos en “un dormitorio, pasando la Plaza de Armas”. Encontró 7 cadáveres, de los que pudo identificar a 5. Dos eran NN: una mujer y un hombre.
Paradójicamente, Ovalle, testigo por la defensa, puso nervioso a los imputados: Horacio Losito se paró para hablar con su abogado. Incluso, llegó a molestar a familiares de Luis Alfredo Chas, que se preguntó: “¿Cuánto le pagaron a éste?”.
No se pudo encontrar en el expediente, tras un larguísimo reconocimiento de prueba, la identidad de los cadáveres reconocidos por sus huellas dactilares. Sí quedó en claro que a cinco de ellos ya “los habían entintado” (ergo, le habían hecho la misma pericia para identificarlos). Y que al mover uno de los cuerpos, Ovalle observó que aún salía sangre de un orificio en el cuello. Todos los cuerpos ya presentaban rigidez cadavérica.
Y otra vez surge la pregunta: ¿Qué sucedió con esas pericias dactiloscópicas? La respuesta la dio el propio testigo: “Se lo entregué a mi jefe, el subcomisario Rodolfo Cáceres”.
En rigor, se trata de Rodolfo Sabadini Cáceres, ex comisario y ex diputado provincial por el PJ, quien será citado a declarar por el Tribunal Oral Federal en fecha que aún no fue determinada.
Paradójicamente, Ovalle, testigo por la defensa, puso nervioso a los imputados: Horacio Losito se paró para hablar con su abogado. Incluso, llegó a molestar a familiares de Luis Alfredo Chas, que se preguntó: “¿Cuánto le pagaron a éste?”.
No se pudo encontrar en el expediente, tras un larguísimo reconocimiento de prueba, la identidad de los cadáveres reconocidos por sus huellas dactilares. Sí quedó en claro que a cinco de ellos ya “los habían entintado” (ergo, le habían hecho la misma pericia para identificarlos). Y que al mover uno de los cuerpos, Ovalle observó que aún salía sangre de un orificio en el cuello. Todos los cuerpos ya presentaban rigidez cadavérica.
Y otra vez surge la pregunta: ¿Qué sucedió con esas pericias dactiloscópicas? La respuesta la dio el propio testigo: “Se lo entregué a mi jefe, el subcomisario Rodolfo Cáceres”.
En rigor, se trata de Rodolfo Sabadini Cáceres, ex comisario y ex diputado provincial por el PJ, quien será citado a declarar por el Tribunal Oral Federal en fecha que aún no fue determinada.