Masacre de Margarita Belén, día 28
Declaró el guardia de la Alcaidía que entregó a los detenidos antes del traslado
18/09/2010 - Se trata del policía retirado Juan Ramón Rodríguez Valiente, quien había entregado los datos del prontuario a Patetta, militar y acusado en la causa de los presos. Pero esa noche también trajeron desde la U7, a otros reos, junto a Zapata Soñéz y Yedro, aunque no supo decir de dónde provenían. El testigo afirmó que los cautivos, esa noche no se encontraban lastimados.

Juan Ramón Rodríguez Valiente, además de tener a su hermano José Francisco, imputado en la causa Caballero, donde se investigan delitos de lesa humanidad, es actualmente policía retirado y el 12 de diciembre de 1976, fue quien entregó a los militares a detenidos que se encontraban alojados allí, para un supuesto traslado hasta Formosa que luego terminó en la masacre de Margarita Belén.

Ayer se presentó como testigo en el juicio que busca dar con los culpables y aclarar el hecho por el cual están implicados nueve ex militares y un ex policía del Chaco, y si bien en su testimonio ratificó que los presos políticos no se encontraban lastimados antes del traslado, reconoció al oficial del ejército Alberto Patetta, como quien recibió la documentación referida a la planilla dactilográfica y la ficha de prontuario, dentro de la Alcaidía.

Pero esa noche también trajeron desde la U7 a otros presos políticos, junto a otros tres más que, en teoría, eran Zapata Soñéz, Yedro y Zamudio, aunque este último no logró ingresar, ya que lo habían traído una vez que se confeccionaron las fichas, porque se encontraba en la Brigada de Investigaciones. En resumen, Zamudio fue a su muerte directamente hasta Margarita Belén, desde allí.

Según el testigo, ese día se había terminado el horario de visita de los presos comunes y luego de las 19, comenzaron con la llegada de los detenidos que iban a ser alojados para pasar la noche allí porque el traslado hacia Formosa se realizaría al otro día. Cabe mencionar que hasta el momento todos los ex presos políticos, testigos de la misma Alcaidía, afirmaron que la visita aquel día, se había interrumpido bruscamente, según los comentarios que habían recibido de los mismos reos comunes.

Rodríguez Valiente tuvo que quedarse esa noche fuera del horario de su trabajo, debido a la situación y porque tuvo que confeccionar las actas, aunque en un determinado momento, fue a dormir a otro lugar de la Alcaidía, que según manifestó, se encuentra alejado del comedor de los detenidos, donde se sostiene que los cautivos a quienes se iba a trasladar, sufrieron una tremenda paliza de más de tres horas.
El relevo de él esa misma noche fue Octavio Ayala, jefe de la guardia más “dura”, de la Alcaidía, caracterizada por torturar y golpear a los presos políticos según la declaración de los ex detenidos.

Juan Manuel Pedrini
Quien había abierto la ronda de testigos de ayer fue el actual ministro de Gobierno de la provincia, Juan Manuel Pedrini, que en una oportunidad y junto con el abogado Eric “Peco” Tissembaun, presentaron una entrevista a un hombre de apellido Villazuso, que afirmaba que lo sucedido en Margarita Belén había sido un fusilamiento organizado por el Ejército. Aunque la nota fue bastante particular porque el entrevistado se encontraba internado en terapia en el hospital Perrando con una herida de arma blanca, se logró grabar sus dichos en un cassette y Pedrini, como escribano, llevó a cabo una actuación extraprotocolar del testimonio, en el cual decía que los hechos fueron “cosa de Thomas y Manader”, hoy uno muerto y otro implicado en la causa Caballero.

Más allá de esto, y de un encontronazo que hubo entre el fiscal Weins Pinto y la presidente del tribunal Irma Yunes, (porque el letrado afirmaba que estando él en uso de la palabra intervino un abogado defensor), la declaración del funcionario no sobresaltó ni aportó mayores datos para la causa.
Pedro Dinani es contador público y fue detenido el 11 de abril de 1976 en Resistencia, aunque tiempo más tarde fue compañero de detención de Luis Barco, (una de las víctimas de Margarita Belén), en la Alcaidía de Resistencia, oportunidad en la que pudo mantener un contacto fluido con él, quien le comentó parte de su vida y detención.

Lo más lamentable, más allá de la muerte, es que Barco en todo momento le aseguró que no entendía los motivos de su detención, que se realizó en su casa, y que en realidad quienes lo apresaron buscaban a alguien más.
Entre sus viajes, (como desaparecido), vagó por distintos lugares, incluso fue alojado en una comisaría de Barranqueras y amenazado con que sería tirado desde el puente interprovincial Manuel Belgrano.

Las marcas que habían quedado como secuela de las torturas que sufrió Barco, este trabajador y gremialista, eran graves excoriaciones en las muñecas, por haber estado colgado de pies y manos y picaneado de tal forma que, en una oportunidad, perdió el conocimiento: cuando volvió en sí, ya se encontraba en la Alcaidía.

La vida en un papel
Ramona García es la esposa de Dinani y ayer también declaró como testigo en la causa. Si bien no estuvo detenida, sí visitaba a su pareja en la Alcaidía, quien, de forma secreta, le entregaba pequeños escritos con textos de la vida de Barco. Era él que le contaba sus pormenores de donde Dinani tomaba nota. Ayer la mujer presentó al tribunal dichos papeles que fueron recibidos por Secretaría.

No obstante esto, mencionó una anécdota que le tocó vivir, ya que su esposo en una oportunidad en que fue visitado le pidió que consiguiera algún remedio para calmar el dolor de su compañero reo y García introdujo, (también de forma furtiva) una pomada para que las heridas pudieran cicatrizar, aunque nunca supo si le sirvieron de algo, pues tal eran las heridas que tenía, que no podía mover los brazos, algo que le dificultaba para alimentarse.

Confesiones de un militar
El cuarto testigo de la jornada fue el periodista Vidal Mario, que en 2001 logró realizar una entrevista al general Ricardo Brinzoni, en aquella oportunidad jefe del Ejército, publicada el 6 de mayo de ese año en un matutino local.
En la nota el militar confesó haber comenzado a investigar e indagar más profundamente acerca de aquel supuesto enfrentamiento producido en Margarita Belén y llegó a la conclusión y hasta reconocimiento de que lo acontecido en realidad fue un “fusilamiento encubierto de detenidos”, según indicó Vidal.

Además, también le había referido que desde que asumió el mando impulsó el esclarecimiento de “la guerra contra la subversión por lo que llamó a que se aporten datos”, puesto que en 1983 se habían destruido todos los documentos del Ejército relacionados a la última dictadura militar y que solamente quedaban los testimonios de quienes podían contar o narrar lo que guardaban en su memoria.
El testigo logró digitalizar la entrevista y la entregó en un CD al Tribunal como prueba.
Ayer la audiencia terminó a las 14 y se pasó a un cuarto intermedio hasta el 29 de septiembre próximo con la declaración de más testigos.