Masacre de Margarita Belén - Juicio oral – día 3
Batalla verbal
09/06/2010

Se produjo ayer entre abogados querellante, defensor y fiscales. Hubo doble jornada . Las audiencias continuarán hoy, a las 15. El día también estuvo marcado por el regreso de Carlos Pujol a la sala de audiencia, en representación de cuatro imputados.

Con las “cuestiones preliminares” como telón de fondo, se desarrolló ayer el juicio oral y público por la Masacre de Margarita Belén, en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia, que dejó como saldo los cruces entre defensa, fiscalía y querella, con ampulosos gestos de uno de los imputados mientras se desarrollaba la audiencia.

El otro dato: Carlos Pujol aceptó el lunes pasado el cargo de defensor de los imputados Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Germán Riquelme y Aldo Martínez Segón.

Así, el abogado presenció la tercera jornada del juicio, motivando un cruce con Jorge Auat, fiscal General a cargo de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de Causas por Violaciones a los Derechos Humanos en el país, ya que en la audiencia inaugural Pujol había sido expulsado de la sala por la presidenta del Tribunal, Gladys Yunes.
Con aspereza verbal y polemista se desarrollaron las primeras cuatro horas, en la que se escucharon las nulidades planteadas por los defensores oficiales Juan Manuel Costilla, el codefensor Federico Carniel (que representan a Horacio Losito, Athos Rennes, Ernesto Simoni, Luis Alberto Patetta y el ex policía Alfredo Chas) y de Pujol.

NULIDADES
Abrió el fuego Costilla, que planteó nulidades contra el requerimiento fiscal y de las querellas, el auto de elevación a juicio y actos procesales. Obviamente, pidió la suspensión del juicio y la libertad de sus imputados, dejando constancia de apelación a la Cámara Nacional de Casación.

Esgrimió dos motivos para pedir las nulidades: primero, “no están determinados los hechos ni las causas, además de no haberse cumplido los requisitos” formales del proceso de instrucción de la causa por la Masacre de Margarita Belén; segundo: atacó a la Fiscalía por incorporar testimonios realizados ante un Tribunal Militar.

Extenso en su alocución, los planteos de Costilla, muy similares a los realizados en la Causa Caballero (defiende a tres imputados, incluido a Patetta que también es juzgado por el fusilamiento del 13 de diciembre de 1976) fueron escuchado con atención y en total calma.

Garniel eligió cuestionar que no se cumplió con la “garantía Constitucional del plazo razonable”. Argumentó que la causa por la Masacre se inició en 1984, “con la requisitoria fiscal presentada por la doctora Banegas, aunque, los hechos juzgados datan de 1976, de hace 34 años”.
Haciendo referencia a bastos antecedentes nacionales e internacionales, cuestionó “la duración de la instrucción, que tiene más de un cuarto de siglo, y la duración total del proceso, que, en realidad aún continúa”.

Con la advertencia de que “todos los plazos legales están vencidos”, el codefensor pidió la nulidad del proceso y anticipó que apelará una decisión en contra ante Casación y tribunales internacionales.

La calma se mantenía en la sala de audiencias. Losito, el más activo de los imputados –parece que dirige los hilos- intercambiaba esquelas con Martínez Segón. Otra vez, los represores cambiaron su ubicación (nunca se sentaron en el mismo orden, al revés de lo que sucede con los imputados por la Causa Caballero).

ASPEREZA
Cuando le tocó el turno a Pujol se produjo la mayor virulencia verbal entre las partes, demostrando que más allá del enfrentamiento en términos legales, hay una especie de clásico de fútbol (River-Boca, por ponerle un nombre) entre este defensor, fiscales y querella.

El defensor basó su pedido de nulidad del proceso en el artículo 12 de la Ley 24.121 (que introdujo reformas al Código Procesal Penal). Intentó hacer historia sobre la Causa Margarita, pero fue cortada en seco por la jueza Yunes (acompañada por Ramón Luis González y Carlos Belforte, y como suplente Aldo Mario Alurralde).

En concreto, cuestionó que la causa “fue reeditada cuando, en realidad, estaba finiquitada. Esta causa nunca pudo haber sido reabierta, ese es el agravio hacia mis defendidos”. También pidió que la familia Piérola (hermanos de Fernando, una de las víctimas de la Masacre) sea retirada como querellante en este proceso, mientras su alocución era seguida atentamente por uno de los integrantes de la Pierolada, sentado en primera fila de butacas, delante de los familiares de los imputados.

Luego, Pujol quiso atacar la incorporación por lectura de los testimonios recogidos en los Juicios por la Verdad de 2002. A esta altura, reaccionó el querellante Mario Bosch. Pujol quiso esgrimir una defensa. Pero, Yunes otra vez lo cortó de raíz y le pidió no apartarse de las “cuestiones preliminares”.

Entonces, los cañones de Pujol apuntaron hacia una pericia realizada en Córdoba sin que estén presentes los peritos por la defensa. En este caso, reaccionó Auat: “Es un artilugio legal; bajo el ropaje de nulidad habla de otra cosa”, espetó. Nuevamente, intervino Yunes, llamó al orden. El defensor finalizó. Todo era seguido por un Losito que hacía evidentes gestos de desaprobación.