Un comienzo caliente
03/06/2010
En la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal fue expulsado un abogado. Afuera, en la calle, la policía reprimió a los manifestantes. Historias del juicio oral y público por el fusilamiento de presos políticos ocurrido el 13 de diciembre de 1976.

A 33 años, cinco meses y 21 días del fusilamiento de presos políticos, en un traslado de Resistencia hacia Formosa, comenzó ayer en el Tribunal Oral Federal de Resistencia, el juicio oral y público por la Masacre en Margarita Belén, el segundo proceso en la historia chaqueña por delitos de lesa humanidad.
Conocida originalmente como “Causa Larrateguy, Jorge Alcides y otros s/homicidio agravado y desaparición forzada de personas” Expediente Nº 306, fue recaratulada Nº 1.074/09 "Rennes, Athos Gustavo y otros s/ homicidio agravado” después de la muerte del teniente coronel Larrateguy.
Los nueve imputados, más uno, detenido en Brasil (ver aparte), están acusados de cometer “Homicidio agravado por alevosía y por el número de partícipes y desaparición forzada de personas”, crímenes considerados imprescriptibles.
Este es el telón de fondo con una historia que comenzó bien temprano, por la mañana:
DE TODO UN POCO
Artistas (músicos, pintores, cantantes), militantes y familiares ganaron la calle y parte de la plaza central de Resistencia, justo frente a la sede del Tribunal Oral Federal de calle Yrigoyen, a media cuadra de la Casa por la Memoria y a una de la Casa de Gobierno, mientras seguían por un TV plasma las instancias del juicio.
En un rincón del tercer piso, todos mezclados: H.I.J.O.S., familiares y amigos de las víctimas (de Buenos Aires, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa y otras latitudes) y de los victimarios (entre ellos la ilustre Cecilia Pando), fiscales, abogados querellantes, gendarmes, periodistas y otras yerbas. En el otro rincón, la Secretaría del Tribunal, los defensores y los imputados, bien aislados y custodiados (se sacaban el chaleco antibalas durante la audiencia y, salvo alguna excepción, lucían impecables ropa).
Enfrente, a esa escena los cuatro jueces (un presidente, dos vocales y un suplente).
Mientras los fotógrafos disparaban un sinnúmero de fotos sobre los imputados, desde la tribuna de sus seguidores se escuchó un grito de desaprobación. Fue la única intervención de la presidenta, Gladys Yunes, para llamar al orden.
En el segundo piso, otro grupo de unas 30 personas seguían por pantalla gigante el juicio, que era transmitido por circuito cerrado por Carriegos, mientras los hombres de la Dirección de Cine del Instituto de Cultura hacían el histórico registro del juicio, que luego será atesorado por la Casa por la Memoria.
PICANTE
Mientras se leía la requisitoria fiscal (hoy se escuchará la del querellante Mario Bosch, quien estrenó una corbata blanca con las clásicas siluetas de las víctimas de la Masacre pintada por Miguel Molfino) el juicio tuvo muchos momentos de tensión.
El momento clave fue cuando el Tribunal expulsó de la sala de audiencias al abogado (aún no aceptó ser defensor) Carlos Pujol, que fue festejado a viva voz por un espectador del segundo piso (que significó un reproche de familiares de los acusados).
El otro representante de los represores, es el defensor oficial Juan Manuel Costilla (que atiende a Horacio Losito, Ricardo Reyes, Ernesto Simoni, Luis Alberto Patteta y Alfredo Chas). En realidad, para nombrar a todas las partes del proceso se necesita una nota aparte.
Mientras esto sucedía, uno de los imputados, Horacio Losito tomaba nota en un cuaderno y hablaba por señas con su familia. Sus escritos, no sólo eran apuntes de la audiencia, sino cartas que les hacía llegar durante la audiencia (ver aparte).
INCIDENTES
Tras el picante comienzo de la audiencia, la jueza Yunes, luego de más de cuatro horas llamó a un cuarto intermedio para reanudar actividades por la tarde. Cuando los imputados eran llevados a la U 7, se produjo el mayor momento de tensión en la calle: la policía chaqueña reprimió a los manifestantes que repudiaban a los represores que eran trasladados por el Servicio Penitenciario Federal.
Calmada la situación, algunos de los familiares de los imputados almorzaron en la confitería San José, mientras los familiares de las víctimas compartían una olla de polenta en el Centro Cultural Alternativo.
De regreso por la tarde, cambió el mapa de ubicaciones (y tras una breve confusión), las partes quedaron bien separadas: las butacas más cercanas a los imputados para sus familiares, las sillas detrás y al costado de fiscales y querellantes para militantes y familiares de las víctimas.
La lectura de la requisitoria fiscal avanzaba sin inmutar a los imputados, que en todo caso se paraban “para estirar las piernas” y nada más. Cara que cambió, con un gesto de preocupación, cuando se leyó lo que fueron las declaraciones de tres ex soldados que contaron la situación en la Base Militar de la Liguria antes y después de la Masacre.
Tras dos horas de lectura, el Tribunal llamó a otro cuarto intermedio, lo que significa que la audiencia continuará hoy, a las 8.30, con la requisitoria de la querella, que será sin la presencia de Pujol y con un desbordante marco de público.
03/06/2010
En la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal fue expulsado un abogado. Afuera, en la calle, la policía reprimió a los manifestantes. Historias del juicio oral y público por el fusilamiento de presos políticos ocurrido el 13 de diciembre de 1976.

A 33 años, cinco meses y 21 días del fusilamiento de presos políticos, en un traslado de Resistencia hacia Formosa, comenzó ayer en el Tribunal Oral Federal de Resistencia, el juicio oral y público por la Masacre en Margarita Belén, el segundo proceso en la historia chaqueña por delitos de lesa humanidad.
Conocida originalmente como “Causa Larrateguy, Jorge Alcides y otros s/homicidio agravado y desaparición forzada de personas” Expediente Nº 306, fue recaratulada Nº 1.074/09 "Rennes, Athos Gustavo y otros s/ homicidio agravado” después de la muerte del teniente coronel Larrateguy.
Los nueve imputados, más uno, detenido en Brasil (ver aparte), están acusados de cometer “Homicidio agravado por alevosía y por el número de partícipes y desaparición forzada de personas”, crímenes considerados imprescriptibles.
Este es el telón de fondo con una historia que comenzó bien temprano, por la mañana:
DE TODO UN POCO
Artistas (músicos, pintores, cantantes), militantes y familiares ganaron la calle y parte de la plaza central de Resistencia, justo frente a la sede del Tribunal Oral Federal de calle Yrigoyen, a media cuadra de la Casa por la Memoria y a una de la Casa de Gobierno, mientras seguían por un TV plasma las instancias del juicio.
En un rincón del tercer piso, todos mezclados: H.I.J.O.S., familiares y amigos de las víctimas (de Buenos Aires, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa y otras latitudes) y de los victimarios (entre ellos la ilustre Cecilia Pando), fiscales, abogados querellantes, gendarmes, periodistas y otras yerbas. En el otro rincón, la Secretaría del Tribunal, los defensores y los imputados, bien aislados y custodiados (se sacaban el chaleco antibalas durante la audiencia y, salvo alguna excepción, lucían impecables ropa).
Enfrente, a esa escena los cuatro jueces (un presidente, dos vocales y un suplente).
Mientras los fotógrafos disparaban un sinnúmero de fotos sobre los imputados, desde la tribuna de sus seguidores se escuchó un grito de desaprobación. Fue la única intervención de la presidenta, Gladys Yunes, para llamar al orden.
En el segundo piso, otro grupo de unas 30 personas seguían por pantalla gigante el juicio, que era transmitido por circuito cerrado por Carriegos, mientras los hombres de la Dirección de Cine del Instituto de Cultura hacían el histórico registro del juicio, que luego será atesorado por la Casa por la Memoria.
PICANTE
Mientras se leía la requisitoria fiscal (hoy se escuchará la del querellante Mario Bosch, quien estrenó una corbata blanca con las clásicas siluetas de las víctimas de la Masacre pintada por Miguel Molfino) el juicio tuvo muchos momentos de tensión.
El momento clave fue cuando el Tribunal expulsó de la sala de audiencias al abogado (aún no aceptó ser defensor) Carlos Pujol, que fue festejado a viva voz por un espectador del segundo piso (que significó un reproche de familiares de los acusados).
El otro representante de los represores, es el defensor oficial Juan Manuel Costilla (que atiende a Horacio Losito, Ricardo Reyes, Ernesto Simoni, Luis Alberto Patteta y Alfredo Chas). En realidad, para nombrar a todas las partes del proceso se necesita una nota aparte.
Mientras esto sucedía, uno de los imputados, Horacio Losito tomaba nota en un cuaderno y hablaba por señas con su familia. Sus escritos, no sólo eran apuntes de la audiencia, sino cartas que les hacía llegar durante la audiencia (ver aparte).
INCIDENTES
Tras el picante comienzo de la audiencia, la jueza Yunes, luego de más de cuatro horas llamó a un cuarto intermedio para reanudar actividades por la tarde. Cuando los imputados eran llevados a la U 7, se produjo el mayor momento de tensión en la calle: la policía chaqueña reprimió a los manifestantes que repudiaban a los represores que eran trasladados por el Servicio Penitenciario Federal.
Calmada la situación, algunos de los familiares de los imputados almorzaron en la confitería San José, mientras los familiares de las víctimas compartían una olla de polenta en el Centro Cultural Alternativo.
De regreso por la tarde, cambió el mapa de ubicaciones (y tras una breve confusión), las partes quedaron bien separadas: las butacas más cercanas a los imputados para sus familiares, las sillas detrás y al costado de fiscales y querellantes para militantes y familiares de las víctimas.
La lectura de la requisitoria fiscal avanzaba sin inmutar a los imputados, que en todo caso se paraban “para estirar las piernas” y nada más. Cara que cambió, con un gesto de preocupación, cuando se leyó lo que fueron las declaraciones de tres ex soldados que contaron la situación en la Base Militar de la Liguria antes y después de la Masacre.
Tras dos horas de lectura, el Tribunal llamó a otro cuarto intermedio, lo que significa que la audiencia continuará hoy, a las 8.30, con la requisitoria de la querella, que será sin la presencia de Pujol y con un desbordante marco de público.