Sobko recordó a su verdugo en la Causa Caballero
Béttoli me torturó el 25 de mayo de 1977 y era más que Thomas y Zeniquel en la Brigada
25/08/2010 - Ayer, tres testigos narraron las atrocidades que les tocó sufrir y también presenciar en los lugares de detención. Reconocieron a sus torturadores entre los que se encuentran Breard, Galarza, Manader y Roldán. Describieron episodios de violaciones a mujeres cautivas.
La jornada 23º que investiga delitos de lesa humanidad cometidos en la Brigada de Investigaciones y la Alcaidía del Chaco, ayer tuvo el relato de tres testigos.
Rodolfo Amado Sobko es médico y ya lo era cuando fue secuestrado el 18 de mayo de 1977 en su casa. Trabajaba en una dependencia de la provincia y fue detenido en la Brigada de Investigaciones, donde recuerda que no solamente actuaba personal de la Policía sino también del Ejército, ya que aseguró ayer al tribunal que entiende en la Causa Caballero que fue golpeado y torturado por militares.
Ante la pregunta de uno de los abogados defensores acerca de cómo sabe quién le propinaba golpes, manifestó que en una oportunidad, los mismos policías le sacaron la venda, cuando le trajeron un termo y una nota de su familia, momento en que ingresó un hombre “rubio y alto” que se sorprendió ante la mirada del detenido y luego de reprender a los policías por esto, se fue. Pero incluso fueron los uniformados quienes le comentaron que quien acabada de marcharse era José Tadeo Béttoli, oficial teniente del Ejército, hoy uno de los acusados.
Para que quede bien en claro y precisando esto, sentenció: ”Béttoli me torturó el 25 de mayo de 1977 y era más que Thomas y Zeniquel en la Brigada”, algo que recordó porque su castigador le había dicho que ese mismo día, él tenía una entrevista con alguien a quien aparentemente estaban buscando.
De su paso por la Brigada, recordó haber estado en “la sala negra”; pero también una habitación con una mesa larga, donde se reunía lo que se llamaba “el cónclave”, formado por altos mandos de la Policía y del Ejército, entre los que se encontraban Nicolaides, Hornos y Larrateguy, que “decidían quiénes vivían y quiénes morían de los detenidos”.
Él supo de esto porque en una oportunidad lo mantuvieron parado frente al baño de oficiales, que estaba al costado de donde se reunía este grupo de las fuerzas.
Más allá de esto, el testigo también involucró al acusado Galarza de haber actuado dentro de la Brigada de Investigaciones, siendo que era un guardia de la Alcaidía, a lo que el mismo implicado acotó por lo bajo, (se le pudo leer los labios), “gracias doctor” y luego pretendió intervenir pero el presidente del Tribunal le dijo que tiene prohibido hablar y si así lo deseara que se siente en el banquillo para declarar.
Pero este ex detenido político arrojó otro dato aun más estremecedor, de algo que sucedió en la Brigada, porque el oficial apodado “Chuleta”, que tenía las llaves de las celdas, violaba constantemente a la detenida Sara Ayala de Morel, que se encontraba allí junto con su esposo proveniente de Formosa. No solamente eso sucedió allí, sino que también aseguró que frente al calabozo donde él se encontraba, “el cónclave”, representado por unos militares, le comunicaron a esta pareja que ya no la torturaría y que incluso los encerrarían juntos. Con respecto al bebé que ambos tenían, les dijeron nada más y nada menos, que desde ese momento tendría una nueva familia que se encargaría de educarla, alimentarla y criarla. En otras palabras, se apropiarían de su hijo.
“Después de la dictadura, fue una de las primeras criaturas que se recuperaron”, expresó Sobko, pero se lamentó de que “sus padres desaparecieron”.
Gerardo Delgado
Fue el primero en declarar ayer en la causa. Detenido en abril de 1977 por un grupo de policías entre los cuales identificó a Balbuena, Manader y Cardozo, en tanto que una vez que lo llevaron a la Brigada de Investigaciones lo recibió Silvalongui.
Fue este oficial el que le pidió que “colabore” y diga dónde se encontraban las armas o si conocía a algunas personas, algo que Delgado ignoraba por completo. Tras esto, lo vendaron y esposaron, mirando contra una pared, donde sintió que también había más personas.
El testigo, de 55 años, comentó que lo hicieron subir por unas escaleras hasta un lugar en que notó alrededor de 6 ó 7 calabozos y en un baño en el que se encontraba también como detenido un amigo suyo llamado Lito Martínez.
De sus torturadores, (ya que sufrió la picana eléctrica en distintas partes del cuerpo, junto con otros golpes), recordó a Enzo Breard, a quien reconoció por su voz.
Incluso, estando ya en libertad se lo cruzó varias veces por la calle, en episodios de los cuales no supo muy bien cómo reaccionar ya que “a uno le queda ese temor de que le pueda volver a pegar”.
En otra oportunidad el mismo Breard con Balbuena lo pararon en la calle, lo subieron a un auto y lo tuvieron un día encerrado en un garaje, hasta que su padre logró hablar con Mazzoni, del Juzgado Federal, y lo soltaron en el mismo lugar en que lo capturaron.
No obstante, lo más impresionante de su testimonio tiene que ver con las personas que hoy en día se encuentran desaparecidas pero a quienes vio en la Brigada de Investigaciones, como Morel y su señora Ayala, que incluso le dijeron en una oportunidad que ellos estaban seguros que no saldrían vivos de allí. Ambos le comentaron que tenían dos hijos que habían quedado en Buenos Aires y que trate de contactarse, (cuando salga), con sus parientes en Formosa para que se hagan cargo de las criaturas.
El testigo no trató de ocultar su emoción al recordar sobre lo terrible de la situación que les tocó vivir a los detenidos durante aquella época y reconoció que Morel tenía un testículo inflamado por las sesiones de torturas a las que fue sometido, ya que “con él se ensañaron mucho”.
Pero la peor parte la llevó Sara, porque Delgado afirmó que había un oficial a quien apodaban “Chuleta”, junto con otra persona de apellido Borda, que la golpeaban y violaban reiteradamente, algo que se escuchaba ante la resistencia de la mujer y los gritos que se oían.
Vicente Cantero
Este ex detenido en la actualidad vive en Tigre, Buenos Aires, y se desempeña como jefe de Seguridad de un astillero. No obstante, fue detenido el 18 de octubre de 1977 en un operativo conjunto al mando de Bettolli en Tres Isletas, donde era agricultor.
Tras haber estado en el interior de Chaco, el 21 de octubre lo llevaron a la Brigada de Investigaciones, donde permaneció desaparecido hasta que lo llevaron a la Alcaidía, ya que permaneció en un sótano, donde lo colgaron por 5 días. “Las esposas me entraron hasta el hueso” relató. Luego de esto, manifestó que estando en los calabozos de la Brigada, vio a Arce, Martínez Medero, y una pareja Lauroni- Almirón, todas personas que se encuentran hasta el momento desaparecidas.
Según comentó Cantero, en las sesiones de torturas estaban presentes Manader, Rodríguez Valiente, Silva Longhi y Patetta, mientras que quien dirigía las mismas era Béttolli.
En la Alcaidía fue a parar el 20 de diciembre, lugar al que consideró como “un régimen de exterminio”, y donde identificó a Galarza y Roldán como los que más le pegaron al recibirlo.
Mañana, todos policías
El tribunal pasó a un cuarto intermedio para hoy, a las 8.30, oportunidad en que declararán Roberto Serrano, Héctor Rolando Grillo, Raúl Lazati, Raúl Pereno, Horacio Sánchez, Jorge Ramiérez y Jorge Caballero.