01/07/2010 - Masacre de Margarita Belén -Juicio oral – día 10
“Ésta es la del traslado a Formosa”
La señalada era María José Presa de Parodi Ocampo. De haberse cumplido la orden, sería una de las fusiladas el 13 de diciembre de 1976, al igual que su esposo: Manuel. Ayer, en el juicio, también se escuchó la historia de Patricio Tierno.
La señalada era María José Presa de Parodi Ocampo. De haberse cumplido la orden, sería una de las fusiladas el 13 de diciembre de 1976, al igual que su esposo: Manuel. Ayer, en el juicio, también se escuchó la historia de Patricio Tierno.
Con 40 minutos de retraso comenzó ayer el juicio oral y público por la Masacre de Margarita Belén, en la que se juzga a 8 ex militares y un ex policía, acusados de “homicidio agravado por alevosía y por el número de partícipes y de privación ilegítima de la libertad agravada por el tiempo.
Declararon ayer dos testigos: María José Teresa Presa de Parodi Ocampo, esposa de Manuel, y Raúl Tierno, hermano de Patricio. En ambos casos, familiares de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén.
También en ambos casos, la familia recuperó el cuerpo de los presos políticos fusilados en la madrugada del 13 de diciembre de 1976, cuando en un traslado desde la alcaidía policial de Resistencia a una cárcel de Formosa, fraguan un intento de fuga del convoy militar tras un supuesto ataque para liberar a los presos políticos.
Para hoy, a las 8.30, fueron citados los testigos Aníbal Ponti, Roberto Grecca y Víctor Fermín Giménez, para luego, retomar lunes y martes de la próxima semana, las audiencias del juicio.
YOYI
María José, “Yoyi” para los compañeros, fue detenida junto con su esposo, Manuel, en su casa de la avenida Italia en abril de 1976. En el operativo de allanamiento estaban el militar Luis Alberto Patetta (imputado en este juicio y en la Causa Caballero) y por Patota de la Brigada de Investigaciones de la Policía: Gabino Manader (imputado en la Causa Caballero) y José María Cardozo (que falleció antes del juicio).
De inmediato, junto con otros detenidos, es llevada a la Brigada de Investigaciones, subida a la “sala negra” del centro clandestino de detención que funcionaba frente a la plaza central de Resistencia y torturada: “Con una plancha o una pava me queman los pechos”, narró la testigo que sólo tenía 18 años en 1976 y estaba embarazada.
En una oportunidad, Manader la lleva hasta una oficina, que estaba sobre el sótano usado para la tortura. Allí estaba Manuel, que tenía una de las piernas esposada a una mesa: “Le salía sangre por la oreja, tenía quemaduras, como de ácido. No me reconoció. Manader le dijo: saludá a tu esposa, y él sólo sonrió, estaba perdido”.
Un piso arriba de la “sala negra”, la atan a una columna y esta vez le picanean en los pechos. En paralelo, Manuel también era torturado. “Permanecí esposada hasta el día que parí” en la desaparecida “Madre y el Niño”, recordó.
En el traslado a la maternidad, pudo ver pinturas de su padre y constató que su casa había sido saqueada. Para peor, a Manuel lo trasladan a Misiones y lo tratan de expulsar al Paraguay (de donde la familia es oriunda).
La mujer es llevada de vuelta a la Brigada, donde es custodiada por un perro dogo color blanco, al que le faltaba un ojo. Después, la llevan a la alcaidía, donde ve por última vez a Manuel, tras una gestión realizada por el padre Brisaboa.
CASI FATAL
La trasladan junto con otro grupo de presas políticas a Villa Devoto, en noviembre de 1976. Esposada, vendada, encapuchada y engrillada, llevaba a su hijo en brazos. Cuando iba a subir al avión, la llaman por su apellido de casada: Parodi Ocampo.
Fue un momento casi fatal “Ésta es la del traslado a Formosa”, dijo un militar que custodiaba a las presas. Jorge Larrateguy, jefe del Área 233, que conocía la lista de los que iban a la muerte, ordenó que vaya a Devoto.
Ese traslado a Formosa hubiese significado ser una de las víctimas de la Masacre.
En el avión, el bebé se le cae. Lo recupera ya en la cárcel. No pasó un mes detenida en Devoto, que se entera de la peor noticia: Manuel fue fusilado cerca de Margarita Belén. Su cuerpo tenía el pecho y la cabeza destrozados, “los de la funeraria dijeron que nunca había visto un cuerpo así”. De hecho, se lo reconoció por un lunar.
Más tarde, al ser declarada “prisionera de conciencia” por Amnisty International, le dan opción para salir del país a Francia, pero “Yoyi” decide permanecer en Argentina.
CUENTO DE AMOR, LOCURA Y MUERTE
Cuando en mayo de 1976, la familia Tierno de La Plata deja de recibir cartas y llamadas telefónicas de Patricio, que estaba en Resistencia. Comienza a averiguar sobre su paradero. En agosto, de ese año, el padre, que era abogado, pide información al Ministerio del Interior.
Patricio fue detenido junto con su pareja María Graciela de la Rosa –hoy diputada nacional-. Pero, de esto, los Tierno recién se enterarían en septiembre, cuando tras la mediación de la Iglesia, logran entrevistarse con Larrateguy, quien le confirma la detención.
La familia logra verlo a Patricio y queda impresionada porque el muchacho de más de 1,90 metro de altura y más de 100 kilos de peso, estaba “muy deteriorado y muy flaco”, declaró Raúl, su hermano.
Para esa reunión, Patricio se entera que Graciela estaba embarazada, por lo que le pide a su padre que haga los arreglos para que le permitan casarse. Primero, Larrateguy accede al casamiento de Tierno y De la Rosa, pero luego nunca se podrá consumar la unión. “Su hijo está muy comprometido por ser Montonero”, justifica el militar y no lo permiten ver más.
Graciela es trasladad a Villa Devoto, al igual que María José Teresa Presa de Parado Ocampo. La familia Tierno recibe el 20 ó 21 de diciembre una nota del Ministerio del Interior, en la que decía que Patricio estaba a disposición del PEN. Su padre viene a verlo a Resistencia el 28 de aquel mes de 1976.
“Por (Miguel) Baguear mi padre se entera que mi hermano fue asesinado cerca de Margarita Belén”, recordó Raúl, mientras entre el público lo escuchaba el hijo de Patricio y Graciela, es decir su sobrino.
La notificación militar oficial recién llegaría a La Plata cuando el cuerpo ya estaba enterrado y luego de que Graciela pariera al hijo de Patricio en Devoto. Su cuerpo presentaba una ráfaga de metralla “del abdomen hacia el costado”.
Por Marcos Salomón