Margarita Belén: en La Liguria habrían torturado a detenidos antes del fusilamiento
Jueves, 01 de Julio de 2010 -
Néstor Carlos Salas es uno de los veintidós muertos en el fusilamiento del 13 de diciembre de 1976 en Margarita Belén. Algunos habrían sido torturado en La Liguria, dijo ayer su viuda, Mirta Clara de Salas, al dar cuenta de la versión de la historia que reconstruyó con numerosos testimonios a lo largo de 34 años.

Algunos de esos hechos fueron relatados ayer en la novena jornada del juicio que se lleva a cabo en el tribunal que la escuchó afirmar que en la víspera de la matanza su esposo dijo a otro detenido: “Nos traen del Regimiento. Me golpearon mucho, estoy herido, me han dado con un bayonetazo en el lado izquierdo”.
Eso echa por tierra la posibilidad de que Salas y sus compañeros hayan intentado fugarse, posibilidad que se invalida aun más si se le suma el ya conocido relato de otros detenidos en la alcaidía, quienes escucharon gritos por la fuerte golpiza que recibieron en ese lugar quienes iban a ser conducidos al fusilamiento.

Traslado pesado
Ya otro testigo, Mario Mendoza, había relatado que Salas le dijo que era “un traslado pesado” y que en la penumbra de esa noche de dolor después vio que su vecino de celda era retirado muy ensangrentado, muy malherido y que lo llevaban porque ya no podía caminar.
Salas y Clara eran bonaerenses y fueron detenidos en el Chaco en 1975 poco después del copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa. A Salas parece que lo responsabilizaban de participación en ese episodio ocurrido el 5 de octubre de ese año y de la utilización de un avión en la fuga.
Por eso es que llevaban a Salas a Formosa y que en el traslado “las fuerzas represivas habían desviado el vehículo a un costado de la ruta y debajo de unos árboles lo torturaron una vez más con una picana portátil y golpes en el cuerpo”, apuntó su viuda.
Ambos estuvieron detenidos en Formosa. Otros detenidos dijeron a Mirta haber escuchado que el ex gobernador Vicente Joga, preso después del golpe de Estado de 1976, preguntó por un detenido que estaba aislado y ése era Salas.
Como su esposo no tenía contacto con los detenidos políticos, Joga preguntó a un policía de quién se trataba y le contestaron: “Ese es uno de los puros, de los que estuvo en el Regimiento. Poco después a Néstor lo vuelven a enviar a la Unidad 7 de Resistencia, en mayo del 1976”, es algo que después llegó también a su viuda por otros detenidos.
Mirta empezó a conocer la historia con una noticia que publicó La Nación el 14 de diciembre del 1976 en una supuesta fuga de presos que inquietó a las familias de los detenidos en la alcaidía. Luego pidió a su familia que averiguase sobre su situación. En enero de 1977 le confirmaron que había fallecido.
Después se enteró de que su suegro llegó a Resistencia el 19 de diciembre para acompañar a Néstor antes de la Navidad de 1976, pero en la Unidad Penal 7 le dijeron que no estaba, que debía dirigirse a La Liguria, donde logró entrevistarse con el coronel Baguear, quien le dijo que debía ir al Regimiento de Infantería de Corrientes porque ha habido heridos, muertos, desaparecidos, pero que no sabe nada de su hijo.
Su suegro no consiguió ninguna información y vuelve al Chaco y en La Liguria es recibido por Baguear y Patetta. El primero le dice, en voz baja, que hubo una fuga y que su hijo está muerto desde el 10 de diciembre.
Poco tiempo después el padre de Néstor, ya en 1977, recibió una carta donde le comunican que puede pasar a buscar el cuerpo. El texto llevaba la firma del coronel Baguear.
La partida de defunción dice herido de bala el día 14 de diciembre de 1976 a las 7 de la mañana, pero no indica el lugar donde se produjo la herida de bala, y no coincide la fecha indicada por Baguear con el certificado de defunción.
Mirta entiende que todo esto fue posible con la complicidad del Poder Judicial del Chaco y que en diferentes circunstancias trató con jueces y magistrados del Chaco y de Formosa tratar de que los hechos se encausen procesalmente pero nunca hicieron lugar a sus denuncias.