Declararon Peco Tissembaun y Mirta Susana Clara
Margarita Belén: testigos siguen aportando datos que complican más a los nueve acusados
A partir de las 8.30 declararán María Teresa Pressa, mujer de Parodi Ocampo, muerto en Margarita Belén, y Raúl Tierno, hermano Patricio Blas Tierno, también asesinado el 13 de diciembre de 1976.

01/07/2010 - Con el correr de las jornadas se brindan más detalles de lo que pudo haber sucedido la madrugada del 13 de diciembre de 1976. La viuda de Néstor Salas dijo que la masacre habría sido una “venganza” por el copamiento al Regimiento de Formosa. Y que su marido fue acusado como el líder.
El abogado retirado Eric “Peco” Tissembaun fue el primero en prestar declaración ayer ante el tribunal que preside Irma Yunes y que meses más adelante dictará condena sobre la denominada “Masacre de Margarita Belén”, en que están implicados ocho militares y un policía de la provincia.
El profesional dio un repaso histórico de lo que fue su actuación como defensor de los derechos humanos en la provincia, que comenzó por los años 50 en que participaba en organismos de ésta índole.
En 1976 por la prensa se enteró de lo sucedido en Margarita Belén y desde ahí comenzó una investigación propia sobre el caso. Narró que meses más tarde, siendo él abogado asesor del sindicato municipal, una empleada del cementerio, “arriesgando su trabajo” (en palabras de él), le acercó el libros de ingresos en el que constaba la inhumación de cuerpos identificados y también NN.
“Se trataba de presos trasladados bajo la custodia de las fuerzas armadas del Ejército, con nombres y apellido, pero volvieron sin identificación”, resaltó, y dejó en claro que los detenidos entre los años 1974 y 75 no contaban con el derecho a la defensa y estaban privados de su libertad.
Como se encontraba en plena dictadura, el abogado no podía difundir sobre sus actividades, aunque contaba cada vez con más datos sobre la masacre, pues recibía información, incluso de personas amigas que se encontraban en el Regimiento.
Mientras contaba sobre los datos que iba aportando a la causa, se podía observar que hasta los acusados estaban concentrados en lo que decía el abogado, aunque por momentos se notó tanto a Losito como a Petteta, que dialogaban entre sí, incluso éste último pasaba escritos a su abogado defensor, inquieto desde su asiento.
Hubo entre la información que iba recibiendo, una que se constataba la orden que se dio de presos de la U7 y la Alcaidía para un traslado, (entre 10 y 12 nombres y apellidos en total), prueba que presentó a la Comisión Nacional Sobre Desaparición de Personas, (Conadep), a lo que también sumó su declaración ante la Cámara Federal.
Ya estando en democracia, en 1984, junto con otros colegas, realizaba una conferencia de prensa en la facultad de Ciencias Económicas y una persona que no sabe quién es, le entregó un sobre sellado con un escrito dentro en el que se narraba lo sucedido en el traslado. La nota tenía un sello del ejército, documento que también fue incorporado a Buenos Aires.
Pero hay otro episodio en que Tissembaun se detuvo para relatar con precisión, y fue la entrevista que realizara a una persona que sabría qué sucedió la madrugada del 13 de diciembre de 1976.
Junto al diputado Germán Bittel, el escribano Juan Pedrini y un médico amigo, lograron grabar las declaraciones de Eduardo Luis Villazuso una persona que había dicho con anterioridad que tenía conocimiento del traslado, pero que en ese momento se encontraba en terapia intensiva porque sospechosamente había sido atacado días atrás.
La grabación misma fue sellada y aportada como prueba en el proceso contra los comandantes, pero “Peco” afirmó que no pudo ni siquiera escuchar qué había dicho Villazuso porque estaba en muy malas condiciones, casi moribundo.
No me es grato estar acá
Sin embargo, cuando Tissembaun, una vez concluido su relato, estaba siendo interrogado por la querella por cómo se llevó a cabo esa entrevista, se escuchó desde el lado de los acusados decir “fue una tortura”, en relación a que Villazuso en aquella oportunidad no estaba en las mejores condiciones para contestar y la conversación duró desde la noche hasta la madrugada.
Inmediatamente Junes dijo que a la segunda exclamación de cualquier tipo, haría retirar a quien exprese algo nuevamente.
Molesto e indignado, Tissembaun contestó a la voz anónima que: “Tortura era la que se realizaba en los 70 con la privación de los derechos de las personas”, e inmediatamente acotó: “No me es grato estar acá”.
Más tarde, también aclaró que en aquella oportunidad tuvo que elegir, entre respetar a la terapia intensiva del hospital o a la historia.
Su relato concluyó a las 10.20 aproximadamente, momento en que se tomó un cuarto intermedio para retomar a las 11.15, con la declaración de Mirta Susana clara, viuda de Néstor Salas, fallecido en Margarita Belén.
La mujer, antes de comenzar su testimonio dijo que con ella estaban “todos los compañeros y compañeras muertas, junto con los jóvenes y familiares de las víctimas”.
Junto con su esposo Néstor, fue detenida el 9 de octubre de 1975 y desde ese momento ambos fueron torturados y sometidos a tormentos, porque le hacían escuchar a ella cómo sometían a Salas en otra habitación de su casa. Ella fue trasladada hasta la Brigada de investigaciones junto con él, pero luego perdió su rastro una vez que la llevaron hasta la Alcaidía de Resistencia, si bien días más tarde luego de que militares del ejército de Corrientes la interrogaron, al salir, observó que su marido iba a la misma oficina en que ella se encontraba minutos antes.
Clara, el 7 de mayo de 1976 fue traslada hasta Formosa, contaba con ocho meses y medio de embarazo, (al momento de su detención tenía un mes y medio), pero dicho traslado no se realizó porque en Resistencia nació su hijo, Juan.
Según relató, una celadora de la alcaidía le comentó que a Néstor también lo sacaron para ser llevado a Formosa.
La testigo afirmó que en el camino a la otra provincia, lo bajaron y lo torturaron con picana eléctrica a batería y también allí lo exhibieron desnudo frente a militares, porque Salas fue apuntado como el líder del intento de copamiento en el regimiento 29 de Formosa. Incluso esa acusación fue la que determinó su destino una vez detenido a manos de las fuerzas de seguridad en 1975.
Tortura y fusilamiento
Estas declaraciones, se las habría hecho Salas mismo a Jorge Giles y Miguel Bambini, a lo que Clara aportó que otro detenido en Formosa había escuchado que guardias, al momento de tenerlo, dijeron “éste es un puro”.
En noviembre de 1975 se realizó una conferencia de prensa en la que se culpó a Salas públicamente de lo sucedido en el regimiento 29, aunque Brinzoni, luego de la masacre, declaró a un medio local que por equivocación habían eliminado a los presos trasladados.
Un día antes de este fatal traslado, el 12 de diciembre, Salas fue herido en el costado izquierdo de su cuerpo con una bayoneta estando en le U7 de La Liguria, algo que le contó a Mario Mendoza, (ex detenido y quien recientemente también declaró en el juicio), cuando era trasladado hasta la Alcaidía.
Su esposa, estando en Villa devoto, se enteró por los diarios un día después, sobre lo sucedido en Margarita Belén, y desde un principio descartó que se haya producido un enfrentamiento pues las condiciones de los detenidos y la fuerte presencia militar hacían imposible cualquier tipo de resistencia.
Tres días antes, el 11 de diciembre de 1976, en la cárcel de mujeres buscaron a Nora Jiménez y Elsa Quiroz, quienes en teoría iban a ser trasladadas hasta Resistencia, pero las demás detenidas pidieron que no se las lleven porque habían llegado de Chaco recientemente. Por la noche, les informaron que las condiciones climáticas no eran favorables para que sean subidas a un avión, por lo que el traslado se suspendió.
Clara sostuvo que en la lista de los masacrados en Margarita Belén aparecían también dos mujeres más, que cree, se salvaron ese mismo día.
Más testigos para hoy
La audiencia de ayer concluyó a las 13 horas y la misma se retomará hoy a partir de las 8: 30 con la declaración de María Teresa Pressa, mujer de Parodi Ocampo, muerto en Margarita Belén y Raúl Tierno, hermano Patricio Blas Tierno, asesinado la misma madrugada.