26/08/2010 - Causa Caballero: el juicio
Por estar imputado, impidieron declarar al médico Grillo
De los tres testigos previstos para declarar –un cuarto falleció- en el juicio oral y público por Causa Caballero, sin dudas que el más esperado era el del Dr. Héctor Orlando Grillo, ex médico policial y hoy dueño del Sanatorio Galeno.

Llegó al Tribunal Oral Federal solo. Como mostró problemas para desplazarse y un gendarme lo ayudó a subir al ascensor. Ya en la sala de testigos, Grillo y los policías Horacio Sánchez y Raúl Lazzatti, esperaban su turno para declarar.

Aunque semivacía, la sala de audiencias esperaba expectante.
Sin embargo, ni bien se abrió la audiencia debate, el fiscal general Germán Weins Pinto, pidió la palabra. Y argumentó a los jueces del Tribunal Oral Federal sobre la necesidad de evitar la declaración de Grillo. Y lo fundamentó: el Grillo testigo de hoy es un imputado de mañana; es decir, el médico será uno de los imputados en lo que se denomina “juicio residual” o bien “Causa Caballero 2”, porque se sentará en el banquillo de los acusados a responsables de crímenes de lesa humanidad entre 1975 y 1979.

El querellante Mario Bosch también pidió lo mismo y e hizo propio el argumento del fiscal Weins Pinto. Sucede que su testimonio podría haberlo "zafado" de ser imputado en el futuro juicio.
Entre otras cosas, Grillo está acusado de colaborar en sesiones de torturas contra detenidos políticos (era algo así como el asesor técnico para determinar si se podía continuar vejando a un preso político) y por no denunciar el deterioro físico y de salud de los detenidos que asistía.

Todo esto, sin olvidar los certificados de defunción apócrifos que firmó (por ejemplo los de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén) y por suministrarle Pentotal a una presa política –Nora Valladares- durante una sesión de tortura. El Tiopentato de sodio era usado como una suerte de “suero de la verdad” por los militares y también para sedar a las víctimas que arrojaban desde aviones al Río de la Plata.

La Justicia al banquillo.
El primer policía en declarar fue Raúl Ceferino Lazzatti, de 62 años, que fue sumariante - al igual que el imputado José Francisco Rodríguez Valiente - en la Brigada de Investigaciones, entre 1976 y 1977. Como sumariante, fue el encargado de redactar el acta de allanamiento al domicilio de Mirta Clara –ex presa que ya declaró- y Néstor Salas –víctima de la Masacre-, sin aportar ni un dato sobre esta detención-secuestro de ambos.
No vio, escuchó, sintió, ni presintió nada. Casi a las cansadas, se logró el único dato valioso –sobre todo en términos judiciales- cuando ratificó que los ex fiscales Roberto Mazzoni y Carlos Flores Leyes y Alberto Valussi, el civil que trabajaba para la SIDE, visitaban la Brigada de Investigaciones sobre calle Juan B. Justo.
Hubo un pedido de contradicción en la declaración de Lazzatti, formulada por el fiscal ad hoc Carlos Amad, que en un momento se dejó ganar por la pasión. De todas maneras, su declaración ya no dio para más.

Los malos militares.
Luego, llegó el turno de declarar de Horacio Sánchez, quien fue jefe de Robos y Hurtos, que funcionaba en la Brigada de Investigaciones, entre 1975 y 1976, en la calle Marcelo T. de Alvear. Otro policía que no vio, escuchó o sintió cosa alguna. Ni se enteró que había presos políticos en la misma sede donde él tenía su oficina. Querella y Fiscalía fueron adelantando que iban a pedir que se lo acuse de falso testimonio.
Sí reconoció la existencia de un área restringida en la Brigada, la fuerte presencia militar y que la “policía quedó subordinada al Ejército” en la guerra contra la subversión. Sánchez aseguró que él “tomó recaudos porque no le gustaba la presencia militar”.
“Ellos andaban en eso”, señaló escuetamente al finalizar.

Pericias de la Masacre.
Se reanudará este jueves el juicio oral y público por la Masacre de Margarita Belén. En la vigésimo segunda jornada serán testigos los peritos: Miguel Nievas, Daniel Bled y Elvira Veuthey. Nievas, integrante del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, Bled y Veuthey son peritos de parte.
Básicamente, ambos son licenciados en criminalística, cuando lo que las pericias practicadas son de tipo antropológico, especialidad justamente de Nievas, quien estuvo a cargo del equipo de recuperó la identidad de Lucho Díaz y Alcides Bosch, ambos víctimas de la Masacre.