Jueves, 01 de Julio de 2010
Patricio Blas Tierno fue fusilado en Margarita Belén en la madrugada del 13 de diciembre de 1976, pero siete días después sus padres recibieron una comunicación escrita del Ministerio del Interior en la que se les informó que estaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).
Por eso Raúl Tierno e Irma Franco vinieron al Chaco el 28 de diciembre de 1976 para reencontrarse a fin de año con su hijo, pero se enteraron que fue muerto en el “ataque” al convoy militar que trasladaba presos a Formosa.
Esa triste historia de vida despojada fue relatada ayer por Raúl Alberto Tierno, hermano de Patricio, en la novena jornada del juicio por la matanza de Margarita Belén que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal Penal de Resistencia, en la que ayer también testimonio María José Teresa Presa, quien también estuvo detenida en aquellos años y fue compañera de otro fusilado en ese episodio, Manuel Parodi Ocampo.
En la jornada de hoy prestarán declaración testimonial Alcides Grecca, Néstor Fermín Giménez y Aníbal Ponti, según informaron los secretarios Francisco Rondan y Lucila Frangioli.
Tiempos difíciles
El padre de los hermanos Tierno perdió contacto con su hijo Patricio que vino al Chaco a mediados de mayo de 1976 y rápido hizo gestiones ante el Ministerio de Interior en busca de información sobre su paradero, pero fue a través de un sacerdote que logró vincularse con el obispo de Resistencia, quien posibilitó que el jefe del Área Militar 233, Alcides Larrateguy, lo recibiera.
A mediados de septiembre de 1976 Tierno padre pudo ver a Patricio, y aunque éste se mostró de buen ánimo “estaba flaco, con 20 kilogramos menos que su peso normal y trató de transmitir tranquilidad a pesar de que tenía cicatrices de la tortura. Le dijo a mi padre que iba a ser abuelo”. Entonces Graciela De la Rosa estaba embarazada e iba dar luz a su hijo a principios de 1977.
Los Tierno no se imaginaban que el final estaba cerca y mucho menos de un modo tan trágico. Entre octubre y noviembre el padre preocupado por su hijo vuelve a Resistencia pero Larrateguy ya no lo atiende de buen modo y lo hace brevemente. “Le dijo que la situación de Patricio era muy comprometida, porque era montonero”, apuntó Raúl repitiendo el relato paterno.
Poco después el joven pasó a la Unidad Penal Federal Nº 7, ámbito en el que se suponía una cobertura de legalidad, pero de ahí fue sacado para nunca más volver y con destino a la muerte que encontró en Margarita Belén.
Sus padres confiaban en poder encontrar Patricio y antes fin de año vinieron al Chaco. Aquí fueron recibidos por el jefe del Grupo de Artillería 7, Miguel Baguear, quien les comunicó de su muerte en oportunidad del traslado a la cárcel de Formosa. Su madre le reprochó al militar la falta de información de ese episodio de la que el militar se exculpó sin argumentos convincentes.
En este caso, para la Cámara Federal que juzgó a los comandantes de las juntas militares, quedó en claro que “Patricio Blas Tierno y sus compañeros en la columna antes citada fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunció”.
Por eso Raúl Tierno e Irma Franco vinieron al Chaco el 28 de diciembre de 1976 para reencontrarse a fin de año con su hijo, pero se enteraron que fue muerto en el “ataque” al convoy militar que trasladaba presos a Formosa.
Esa triste historia de vida despojada fue relatada ayer por Raúl Alberto Tierno, hermano de Patricio, en la novena jornada del juicio por la matanza de Margarita Belén que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal Penal de Resistencia, en la que ayer también testimonio María José Teresa Presa, quien también estuvo detenida en aquellos años y fue compañera de otro fusilado en ese episodio, Manuel Parodi Ocampo.
En la jornada de hoy prestarán declaración testimonial Alcides Grecca, Néstor Fermín Giménez y Aníbal Ponti, según informaron los secretarios Francisco Rondan y Lucila Frangioli.
Tiempos difíciles
El padre de los hermanos Tierno perdió contacto con su hijo Patricio que vino al Chaco a mediados de mayo de 1976 y rápido hizo gestiones ante el Ministerio de Interior en busca de información sobre su paradero, pero fue a través de un sacerdote que logró vincularse con el obispo de Resistencia, quien posibilitó que el jefe del Área Militar 233, Alcides Larrateguy, lo recibiera.
A mediados de septiembre de 1976 Tierno padre pudo ver a Patricio, y aunque éste se mostró de buen ánimo “estaba flaco, con 20 kilogramos menos que su peso normal y trató de transmitir tranquilidad a pesar de que tenía cicatrices de la tortura. Le dijo a mi padre que iba a ser abuelo”. Entonces Graciela De la Rosa estaba embarazada e iba dar luz a su hijo a principios de 1977.
Los Tierno no se imaginaban que el final estaba cerca y mucho menos de un modo tan trágico. Entre octubre y noviembre el padre preocupado por su hijo vuelve a Resistencia pero Larrateguy ya no lo atiende de buen modo y lo hace brevemente. “Le dijo que la situación de Patricio era muy comprometida, porque era montonero”, apuntó Raúl repitiendo el relato paterno.
Poco después el joven pasó a la Unidad Penal Federal Nº 7, ámbito en el que se suponía una cobertura de legalidad, pero de ahí fue sacado para nunca más volver y con destino a la muerte que encontró en Margarita Belén.
Sus padres confiaban en poder encontrar Patricio y antes fin de año vinieron al Chaco. Aquí fueron recibidos por el jefe del Grupo de Artillería 7, Miguel Baguear, quien les comunicó de su muerte en oportunidad del traslado a la cárcel de Formosa. Su madre le reprochó al militar la falta de información de ese episodio de la que el militar se exculpó sin argumentos convincentes.
En este caso, para la Cámara Federal que juzgó a los comandantes de las juntas militares, quedó en claro que “Patricio Blas Tierno y sus compañeros en la columna antes citada fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunció”.